Un mes ha pasado desde la histórica imagen de Araceli, una mujer de 96 años que fue la primera de nuestro país en ser vacunada contra la COVID-19. Un mes después, ella y más de 250.000 personas ya han recibido las dos dosis de la vacuna de Pfizer. Pero ha sido un mes largo, lleno de baches, de imprudencias y de dudas propias del inicio de una campaña tan ambiciosa.

Aunque desde el Gobierno se defienda que se ha cogido "velocidad de crucero" y que en verano las vacunas llegarán al 70% de la población, lo cierto es que estamos lejos de ese objetivo. Un mes después, las dosis administradas no llegan al millón y medio. Teniendo en cuenta que para alcanzar ese 70% de vacunación se tendría que vacunar a más de 33 millones de personas, surgen dudas de que el ansiado objetivo se consiga a tiempo; más que nada, porque, a este ritmo, se llegaría a dicho porcentaje, aproximadamente, a finales de 2022.

A estas dudas se suman los problemas en los suministros de las vacunas, con las primeras comunidades autónomas anunciando la suspensión de los pinchazos hasta que ese suministro vuelva a la normalidad.

Y es que, de cara al fin de semana, las comunidades autónomas contarán con poco más del 15% de las dosis recibidas, con casos como el de Aragón, Castilla y León o Castilla-La Mancha, todas por encima del 90%, como más urgentes. No será hasta el lunes cuando se reciban más dosis, pero desde Alemania ya ha llegado el primer aviso serio: habrá problemas de suministro durante, al menos, diez semanas. Esto nos lleva prácticamente al mes de mayo arrastrando problemas.

Por el momento, Pfizer ha tranquilizado a los países a los que suministra su vacuna, afirmando que sus repartos vuelven a llevar todas las dosis pertinentes, incluso más. "Habrá un aumento de suministro, lo que nos permitirá alcanzar la cantidad de dosis de la vacuna comprometida totalmente en el primer trimestre e incrementarlo significativamente en el segundo", defendían esta semana.

Este viernes, la polémica ha estado servida con la situación de AstraZeneca. La Agencia Europea del Medicamento ha dado su visto bueno a la utilización de su vacuna en la Unión Europea, pero han surgido dos debates: su eficacia y la transparencia de la farmacéutica.

En cuanto al primer debate, en laSexta hemos sabido que el Ministerio de Sanidad estudia si es efectivo suministrar esta vacuna a las personas mayores de 65 años, una política similar a la llevada a cabo por Alemania. Los datos con los que se cuentan no son los suficientes como para afirmar de forma feaciente su eficacia en este importante grupo de edad.

El segundo tema, el de la transparencia, vivió un episodio bizarro cuando la Unión Europea publicó el contrato que firmó con AstraZeneca para aportar 'transparencia' en pleno enfrentamiento por las dosis pactadas de la vacuna. Ese contrato estaba lleno de tachones en las partes clave, confidencialidades que acabaron saliendo a la luz a las pocas horas. Y es que AstraZeneca sólo entregará el 25% de las dosis recogidas en ese contrato durante el primer trimestre del año.

¿Preparados para 'pasar de nivel'?

Con esta situación sobre la mesa, que no es fácil de digerir -y sólo ha pasado un mes desde el inicio de la campaña de vacunación-, desde el Gobierno plantean que el siguiente grupo de población a vacunar será el de todos los mayores de 80 años.

¿Qué significa esto? Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España había, a 1 de julio de 2020, 2.868.826 personas en ese rango de edad. Sobre el papel, queda un mes para comenzar a vacunar a esos casi tres millones de personas. Ahora mismo, en nuestro país no llegamos a los dos millones de dosis recibidas y rozamos el millón y medio de dosis administradas, con 250.000 personas 'con pauta completa', como recoge el Ministerio de Sanidad.

Es decir, de cara a ese siguiente paso, a ese 'siguiente nivel' de la campaña de vacunación, urge recibir muchas más vacunas que las que se están recibiendo ahora mismo y, sobre todo, urge acelerar el ritmo de vacunación. De esa fase 2 de vacunación, que irá de marzo a junio, dependerá el objetivo del 70% de vacunados en verano del Gobierno, una cifra que el tiempo dirá si es demasiado ambiciosa o se ajusta a los tiempos de una vacuna tan esperada como abrupta en su llegada.