La capilla ardiente de Alfredo Pérez Rubalcaba se ha instalado en el Congreso de los Diputados para todo aquel que quiera dar su último adiós al histórico dirigente socialista.

La jornada ha transcurrido con normalidad hasta que un ciudadano ha lanzado unos papeles al féretro de Rubalcaba mientras pedía hablar con la ministra de Defensa, Pedro Sánchez y el responsable del CNI.

Ha tenido que ser el propio presidente del Gobierno quien lidie con la situación. Pedro Sánchez, que estaba sentado en ese momento, ha agarrado al hombre y con un apretón de manos a logrado que abandone el salón de los Pasos Perdidos.

Según fuentes del Ejecutivo consultadas por La Razón, el protagonista del incidente quería compartir con el presidente del Gobierno una cuestión judicial que le afecta. Sánchez habría hablado con él unos minutos y ha vuelto al velatorio.