El expresidente de la Generalitat Quim Torra ha regresado al Parlament como invitado para intervenir en el pleno que atendía a su inhabilitación por desobediencia, confirmada esta semana por el Tribunal Supremo. De nuevo, Torra se ha referido a la inhabilitación como un "golpe de estado intolerable" y un "escándalo de dimensiones internacionales".

En un agrio discurso, Torra ha defendido que Cataluña tiene "todo un Estado en contra" y ha pedido al próximo Parlament ser "fiel al mandato de la ciudadanía" que será expresado en las urnas en los próximos meses, unas elecciones que espera que se conviertan en un plebiscito de ratificación del 1-O. "Tenemos unas elecciones por delante para demostrarlo. De nosotros y de todos los catalanes depende de que sea un plebiscito de ratificación del mandato del 1-O o que sea otra cosa".

Para estos comicios, ha dicho el exjefe del Govern, los ciudadanos deberán elegir entre "monarquía española o república catalana". Asegura que estará "al lado" de los electos que "lideren esta ruptura democrática y sigan al pueblo" en su afán de lograr una república catalana que debe defenderse "con uñas y dientes y hasta las últimas consecuencias".

El político ha considerado que cuando él comenzó su mandato era un "president sin Govern", pues no pudo nombrar consellers a los políticos presos, y que ahora finaliza con "un Govern sin president". También ha cargado contra la oposición, a quienes considera "guardianes de la represión": "Vergüenza los que lleváis la libre expresión de los diputados de este Parlament ante la justicia".

A ellos se ha dirigido haciendo referencia a que su situación llegará a la justicia Europea: "El día que los tribunales europeos me den la razón solo tendré sonrisas de alegría pero nunca llevaré a la justicia una votación democrática de este Parlament".

Torra ha concluido así su discurso en el Parlament: "Para Cataluña y por la vida. Viva la República Catalana".

Esta no es, sin embargo, la primera vez que Quim Torra se pronuncia desde su inhabilitación. El día en el que se conoció la sentencia del Tribunal Supremo, el político independentista ofreció una rueda de prensa en la que consideró la decisión de "golpe urdido por el Estado".

Defendió entonces que no aceptaría la sentencia, asegurando: "Ni abandono, ni me rindo". "Ninguna ley injusta o aplicada con venganza puede vencer a la democracia. Estas irregularidades tendrán su juicio en Europa".

Además, defendido ante sus seguidores que la única vía para avanzar es la de la "ruptura democrática pacífica y desobediente". Es el momento de volver a sumar fuerzas democráticas", dijo, en un llamamiento para que los independentistas acudan a las urnas en pocos meses.