En el homenaje por el fusilamiento de Lluís Comapnys, Quim Torra mantiene el desafío: "Nunca nos rendiremos". En el ejercicio dice, del derecho a la autodeterminación y asegura que lo volverán hacer, porque "un referéndum no es ningún delito".

Pero mientras Torra alienta las protestas en la calle y aplaude a los manifestantes, los Mossos d'Esquadra, del que él es responsable, cargan contra esos mismos manifestantes.

 

Una contradicción que reconoce Torra, pero responsabiliza a las leyes españolas. "Hay una normativa española que sirve para regular la actuación de los Mossos", indica. Y la portavoz de su Govern añade además que las cargas fueron por el bien de los manifestantes, para que no tuvieran consecuencias más graves.

Se pregunta Rufián si a este señor también se le pegó por su bien y pide explicaciones. Un paso más allá va En Comú Podem, que pide la dimisión del Conseller de Interior "como coordinador del dispositivo de seguridad de ayer".

El Gobierno cree que solo es momento de alentar: "Nadie debe alentar en estos momentos nada más que la convivencia". Y el Partido Popular pide al Gobierno acciones: "Ante cualquier nuevo corte, el Gobierno debe activar la ley de seguridad nacional", argumentaba Pablo Casado.

Mientras Ciudadanos, hoy desde el aeropuerto, señalaba que ese lugar es el "epicentro de lo que son los ataques de este tsunami dirigido por Torra", al que acusan de ser el cabecilla de los comandos separatistas.