Cuando suban la persiana en un par de semanas los colegios electorales de Castilla y León, habrá nuevos invitados a las mesas: se suma a la fiesta España Vaciada, una amalgama de candidaturas que tratan de poner el valor del territorio por delante de cualquier otra idea. Los promotores han podido formar cinco listas y se estrenan por todo lo alto.

Eso sí: les une la etiqueta de “sin ideología” pero, desde el origen, son muy distintos entre sí. Lo son los candidatos y sus bagajes, lo son incluso en la forma organizativa que alumbró las listas. Quizás, tan distintos como las circunscripciones en las que se presentan: Soria, Valladolid, Burgos, Palencia y Salamanca. Desde exmiembros de otros partidos a vecinos que llevan años luchando en asociaciones ciudadanas.

En juego hay 48 procuradores de las Cortes de Castilla y León de los 81 que componen el parlamento autonómico. laSexta radiografía a los candidatos de la España Vaciada y cuál es el hueco electoral al que aspiran: ¿a esto evoluciona la democracia: unirnos por territorios y no por ideas?

Un territorio "administrativamente anómalo"

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el movimiento España Vaciada no es intrínseco a la comunidad castellanoleonesa: ya tiene sede en el Congreso de los Diputados de la mano de Teruel Existe, por ejemplo, y su filosofía se comparte en provincias tan dispares como Guadalajara, Jaén o Cáceres. Pero sí hay algo que sólo le pasa en Castilla y León.

“Estamos ante un territorio administrativamente anómalo, la unión y la disgregación no se producen hasta el estatuto de autonomía y el desarrollo de la Constitución: no existía Castilla como la entendemos ahora, pero sí existía León. No tiene capital, por ejemplo”, explica al otro lado del teléfono Ángel Martín, sociólogo e integrante de SOCYL, la Asociación Profesional de Sociología de Castilla y León.

Esa concepción de la identidad de la nueva comunidad autónoma, creada ex profeso durante la Transición, marca el voto desde entonces. “Se crea la gran autonomía conservadora, como se ha ido demostrando en prácticamente todas las elecciones autonómicas, para contrarrestar los cinturones obreros de las grandes ciudades”, apuntala Martín.

La mitad de la población vive en 13 municipios, de los 2.248 que hay

Conservadora, sí, pero nada rural, en contra de lo que pueda parecer: los datos del INE dibujan una comunidad bien distinta, con casi la mitad de los castellanoleoneses viviendo en sólo trece municipios, de los 2.248 que componen el territorio. Son las capitales de provincia, Miranda de Ebro y Aranda de Duero -ambas en Burgos-, San Andrés del Rabanedo y Ponferrada -las dos en León-.

“¿Que si es una comunidad rural? Apenas quedan habitantes viviendo en la mayoría de los municipios que la forman”, ahonda Ángel Martín. “Estamos en una autonomía de ciudades pequeñas o intermedias, que formarían parte de lo que el sociólogo Sergio Andrés denomina la España en la que nunca pasa nada: nos hemos visto olvidados por parte de las políticas que se llevan a cabo desde Madrid y Valladolid”, comenta.

Pablo Simón, politólogo y editor de Politikon, añade otra clave al cóctel propuesto por laSexta.com. “Hay que tener en cuenta la dispersión demográfica de cada una de las provincias. Palencia es casi una extensión del área metropolitana de Valladolid. En Burgos o en Soria, la dispersión es muy superior”.

La despoblación y el desequilibrio territorial

¿Qué tiene eso que ver con el sentimiento de despoblación que ha emergido? Todo. “Lo que se ha ido produciendo en los últimos 40 años es una doble tensión centro-periferia. Una primera tensión que es exactamente la misma que se produce entre el conjunto de España y Madrid: diferencia absoluta entre las grandes ciudades globalizadas, y el resto. Se está creando una España a diferentes velocidades; y una velocidad es muy lenta y muy disminuida. Pero a su vez dentro de la comunidad autónoma existe esta tensión entre Valladolid capital y el resto del territorio”, ahonda el sociólogo.

Los barómetros sociológicos avalan esta perspectiva: aproximadamente, el 90% de los habitantes de Castilla y León entienden que Valladolid es beneficiada respecto al resto, y, en segundo lugar, Burgos, pero a gran distancia. Las más desfavorecidas son Zamora y Soria, que en los datos de las encuestas aparecen como las que más perjudicadas han sido por parte de las políticas del Gobierno de la Junta de Castilla y León.

A esto, a su vez, se suma al momento político y social que vive la autonomía: por vez primera, hay elecciones tras un Gobierno de coalición; por vez primera, se ha vivido una pandemia donde los servicios públicos y las telecomunicaciones han demostrado su imprescindibilidad; por vez primera, allí, se van a desarrollar unos comicios de carácter autonómico aparte de las elecciones de régimen común.

“Esto suele generar, por un lado, la nacionalización de los debates. Cuando tenemos unas elecciones separadas, los temas propios afloran con más asiduidad. Así, a priori, le viene bien a las plataformas provinciales”, arguye el politólogo Pablo Simón. “Otro elemento previsible es que, al no darse de manera concurrente, la participación suele darse de manera más baja. Hay excepciones, en entornos de polarización muy altos (por ejemplo, las últimas en Madrid)”. No es el caso.

Un único partido, cinco candidaturas distintas

El caldo de cultivo para las plataformas regionalistas estaba a punto. España Vaciada aparece, pero su fuerza y su motivación es heterogénea. Para empezar, en la forma. En Soria se presentan como agrupación de electores, a partir de la plataforma Soria ¡Ya!, al más puro estilo Teruel Existe. Mientras, en Valladolid, Burgos, Palencia y Salamanca lo hacen bajo el paraguas del nuevo partido España Vaciada.

No es un movimiento social homogéneo. Debemos diferenciar lo que ocurre en Soria, equiparable a Teruel: un movimiento consolidado, con años de actuaciones y reivindicaciones detrás, cuyo proceso lógico era pasar de movimiento social a movimiento político”, considera el sociólogo Ángel Martín.

Para el especialista castellanoleonés, el resto de plataformas “son una mezcla de desencanto, desafección, de no saber cómo manifestar nuestro descontento, que no han cristalizado, ni han acabado de conformarse equipos. No han encontrado intermediarios políticos… y que lo que se puede convertir es en un pasto para los oportunistas”.

Además, a la luz de la ciencia política, el perfil del votante que esperamos en estas elecciones es “más envejecido que la media y más conservador. No sólo más del PP, sino ser un votante menos elástico: que cambie menos a formaciones políticas nuevas, que tienda a ser más bipartidista”, añade Pablo Simón.

Listas con pasado político

El pasado político de alguno de los cinco cabeza de lista de España Vaciada ya les ha lastrado de cara a la opinión pública. Hay miembros que han ejercido en Ciudadanos, PSOE, PP e incluso Podemos. En la lista por Valladolid, por ejemplo, de los 18 nombres elegidos para la provincia, 14 habían formado parte, en algún momento, del partido naranja.

Ellos lo consideran una fortaleza, una muestra de representatividad, pero es difícil saber cuál será su proyección por la poca representatividad de las encuestas hechas hasta el momento. Entonces, ¿por qué ahora? ¿Por qué presentarse de golpe y porrazo en unas elecciones anticipadas?

“La gente en la provincia sabe de la heterogeneidad de esas listas”, recuerda Pablo Simón. “La diferencia está en los umbrales de exclusión en los sistemas electorales: si comparas los procuradores de las Cortes de Castilla y León que se eligen por provincia respecto a los diputados que se eligen para el Congreso, los procuradores siempre son más. El sistema electoral es mucho más rentable en las Cortes que en el Congreso. Esto manda una señal al electorado: voto útil, sí soy viable, sí puedo llegar. Hacen como hizo Podemos cuando se presentó a las europeas”.

Es más, para el politólogo, presentarse ahora tiene “cero coste”. “Es un ensayo en el que el premio potencial es mucho más barato de obtener que en el Congreso. Y esto manda una señal en las elecciones generales. Y es un competidor para ir al Congreso”.

"Nacemos fruto del hastío"

Los propios candidatos no lo dicen de esa manera: defienden que el momento es ahora por otros motivos. Ángel Ceña (Soria, 1967), por ejemplo, líder de la lista por Soria, de profesión jefe de inspección de transporte, explica a laSexta.com que el detonante ha sido “el hastío”.

Las elecciones las esperábamos para primavera del año que viene”, comenta Ceña. “Pero esas reuniones que te convocan, manifestaciones… más allá de concienciar a la gente del problema, no han conseguido nada. Nunca llega el día. A la luz de Teruel Existe, ellos han conseguido movilizar un poco más a la gente y sensibilizar y pasar a acciones concretas y proyectos. Y a eso vamos”.

En la misma línea se manifiesta el número 1 por Burgos, José Ramón González (Villasur de Herreros, Burgos, 1985), especialista en cooperación internacional y gestor de ONGs. “Llevábamos mucho tiempo con conversaciones. Hay mucho alineamiento en la forma de entender la política: hacer política desde abajo, desde las necesidades de los territorios. Nuestra realidad y necesidad deben ser distintas a las de otros lugares de Castilla y León”, afirma en su charla con laSexta.com.

Cristina Blanco (Medina del Campo, Valladolid, 1986), cabeza de lista en Valladolid, no es ajena a la política. Directora de exportaciones en una empresa agroalimentaria, viene de ser concejala en el Ayuntamiento de su municipio, de 20.000 habitantes. Fue elegida en la lista por Ciudadanos, aunque abandonó el grupo y siguió la legislatura como independiente.

No tener ideología... es ideología

Sobre este cambio, afirma que en España Vaciada son “gente que estamos hartos de nuestros servicios básicos y sin calidad. No llega internet, ni siquiera la cobertura de teléfono. O el cajero. No hay supermercado, ni tienda de ultramarinos, sólo llega el carnicero y el panadero. Pero la gente no puede acceder a sus recursos, a sus dineros. Cuando cierran una guardería, ¿a quién afecta ideológicamente? Son problemas comunes, independientemente de la ideología”, sostiene Blanco.

Verónica Santos (Santa Marta de Tormes, Salamanca, 1987), funcionaria autonómica y número 1 por Salamanca, apostilla: “Nos unimos por sentires similares, por reivindicar lo nuestro y lo que debería ser nuestro y que como consecuencia de una deriva política errónea hemos perdido”.

“La ideología es que el abandono del territorio es brutal, que a los que estamos pisando el territorio nos están obviando. Las ideas han quedado trastocadas y las ideologías, trasnochadas. Luchamos por la supervivencia de nuestro territorio, que nuestra manera de vivir quede”, remata Nieves Trigueros (Pedraza de Campos, Palencia, 1962), autónoma en el sector primario y cabeza de lista de España Vaciada en Palencia.

Es algo con lo que no concuerda el sociólogo Ángel Martín. “Parece que se está instaurando la práctica de que el neoliberalismo no es una ideología, sino el sentido común, la libertad, a lo Ayuso, concepto manido y vaciado de contenido".

Martín sostiene que hay que ser "conscientes de que hemos pasado un momento como sociedad en el que hemos convertido todo en mercado y en mercancía, y tiene sus repercusiones: ya no tenemos servicios públicos de calidad, ni siquiera en telecomunicaciones".

Como todo es mercado, ahora no es rentable tener internet en ciertas zonas rurales. Pero esto no se debe a la rentabilidad, sino al derecho ciudadano. Si no, creamos distintos tipos de ciudadanos. Esta misma lógica se aplica a la sanidad: cerramos los consultorios rurales, porque no son rentables. Hemos dado por bueno que esto debe ser así, y que debe ser así en todos los órdenes de la vida”, continúa el sociólogo castellanoleonés.

La misma idea cala en las filas de España Vaciada, tan coral como el territorio que representa, dado que José Ramón González, líder en Burgos, admite que “la ideología siempre está ahí: no tener ideología es tener ideología”. Quizás sea más apropiado hablar de líneas rojas, dada su aspiración a ser la llave del Gobierno autonómico que volverá a liderar, si las encuestas se cumplen, el popular Alfonso Fernández Mañueco.

“Nuestras líneas rojas son la justicia social y ambiental. Tenemos ideología, la justicia ambiental”, comenta González. “Creo que en cualquier sistema es sano tener fuerzas tangenciales que hagan más compleja y más completa la conversación. Ahora mismo parece un partido eterno de tenis. Creo que esto a nivel de regeneración democrática es interesante”.

¿Qué clase de diputados serán?

Esta mezcla, esperan todos los candidatos, sonará atractiva, pero las expectativas son muy diferentes. Los más optimistas están en Soria, donde el propio Ángel Ceña admite que esperan ”ser la fuerza política más votada en la provincia''. Eso supondría entre 2 y 3 escaños de los 5 que se juegan en la provincia.

Lo que está por ver es su comportamiento una vez entren en las instituciones. Pablo Simón prevé que serán “diputados que van a estar condicionados con los compromisos concretos para su territorio. No está claro que quieran ser meramente agentes conseguidores y pasivos en las Cortes”.

En otras palabras: “Vamos a la situación como de los tránsfugas en Murcia. Son dinámicas peligrosas porque atomizan el sistema y no hacen que bascule sobre propuestas de fondos, sino sobre rentas y compras de cargos de manera individual”, arguye el politólogo.

La nueva España: ¿unión política por territorios y no por ideas?

¿Es España Vaciada el partido que marca una nueva etapa en la democracia española: a la unión por territorios y no por ideas? Simón apuesta por que se trata de una hipótesis factible. “La descomposición de nuestro sistema de partidos no sólo se da en el eje izquierda-derecha sino también en el territorial”. Es, a sus ojos, un discurso “fácil y atrayente'. Otra cosa es el éxito”.

“Va a depender del éxito que consigan”, pronostica Pablo Simón. “Podremos ver este fenómeno en mayor tendencia. La fragmentación territorial no tiene que venir dada sólo por los territorios nacionalistas, sino por territorios donde creen que su voz tiene que ser escuchada”.