Las imágenes del bombardeo de las tropas nacionales a Gernika dieron la vuelta al mundo, alcanzando una gran proyección internacional. Tal fue la repercusión, que este mismo martes, el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski hacía referencia a esta masacre de civiles durante la Guerra Civil española. Una matanza indiscriminada de civiles con la que el mandatario ha querido hacer que los políticos españoles y el pueblo en general empatice con lo que está sucediendo ahora en Ucrania. La comunidad internacional ya habla sin tapujos de crímenes de guerra. "Mariúpol es el Alepo de Europa o la Gernika de Europa" ha denunciado hoy Josep Borrell, el Alto Representante de la UE para Política Exterior.

Pero el bombardeo de Gernika no fue ni el primero ni el último de una serie de ataques a la población civil en los que las tropas franquistas y sus aliados golpearon con total pasividad a la población civil.

Dos meses antes del ataque a Gernika se había producido La Desbandá. El mayor crimen cometido contra civiles. Era un 8 de febrero de 1937 y miles de malagueños sufrieron en su huída el triple ataque, por tierra, mar y aire de las fuerzas fascistas. Una parte de la memoria histórica que aún algunos niegan ahora. Como sucede también desde Moscú, negando cualquier responsabilidad en los ataques a civiles.

Castellón, zona de pruebas de los Stuka de Hitler

Castellón fue protagonista del experimento militar nazi. La legión Cóndor probó el poder destructivo de los stukas, el arma que usó Hitler para atemorizar a toda Europa. Necesitaban una zona virgen, que no hubiera sufrido bombardeos. Eran zonas rurales, ajenas a las batallas que se estaban librando en otros puntos de España.

Los bombardeos se iniciaron el 21 de mayo de 1938, cuando cayeron tres bombas en Albocàsser, seguidas dos días después de otras nueve. El día 24 bombardearon Ares del Maestrat, el día 25 Benassal y el 26 Vilar de Canes. El día 28 de mayo cayeron otras seis bombas en Benassal y el 29 tres más en Ares y otras tres el día 31 en Vilar. Los bombardeos se produjeron durante 10 días, en un radio de apenas 30 kilómetros, muriendo al menos 38 personas.

Más de 1.000 muertos en Barcelona en el "martilleo diluido en el tiempo"

Con esta expresión a través de un telegrama, Mussolini daba la orden de atacar Barcelona de forma rítmica, sin importar que las víctimas fueran mujeres y niños. Era 1938 y en Barcelona el tiempo para pasear lo marcaban las sirenas, pues fue cobaya de una táctica militar de Mussolini que duró tres días. Pero no solo se mató con bombas; también, con el hambre. Un asedio que recuerda al que viven ahora más de 130.000 civiles que siguen atrapados en Mariúpol, Ucrania.

Las 160 bombas de Alcañiz

Fueron dos minutos de horror que marcaron para siempre la historia de Teruel. Era 1938. Con los bombarderos Avoia Marchetti 7, Mussolini y otros pilotos italianos extendieron el pánico y la muerte por España desde el cielo. Se cebaron especialmente el 3 de marzo de 1938 con Alcañiz, un pueblo que Franco quería conquistar.

Terror en Durango

Era 1937. Hace más de 80 años, las calles de Durango representaban el infierno. Los cadáveres se amontonaban, tirados, en este pueblo vasco. La razón: pasadas las 8:30 horas del 31 de marzo de 1937, los aviones italianos empezaron el bombardeo allí. Los ataques acabaron con más de 330 asesinados, el 5% de la población.

El bombardeo de Alicante

La aviación italiana de Mussolini bombardeó Alicante para aterrorizar a la población y conquistar la ciudad. Más de 300 personas murieron en el ataque y otras tantas resultaron heridas. Antoñita, que fue una de sus víctimas, relató hace años en laSexta Columna el pánico que vivió aquel duro día de mayo de 1938.