Colas kilométricas por los controles son la imagen de cómo está ya la frontera en el País Vasco a menos de una semana para la cumbre del G7 en Biarritz.

Francia ha pedido expresamente que se vigile y por ello hay un macrodespliege policial en ambos países que ya se deja notar con el cierre de la salida a Hendaya por la AP-8, así como la estación de Euskotren en esa ciudad. "Consiste en controlar la entrada y salida de personas del territorio francés", comenta José Cornejo, jefe regional de operaciones de la Policía Nacional.

A los Ertzainas se sumarán 1.000 efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, incluidos agentes de tráfico y antidisturbios.

Una zona bunkerizada durante cuatro días porque, mientras que se reúnen las principales potencias del mundo, se espera también una gran manifestación de la plataforma 'No al G7'.

Para los comerciantes, este es el mes de mayores ventas, pero la cumbre ya está perjudicando a sus facturación. "No vamos a recuperarla, pero ¿qué vamos a hacer?, ¿a quién le pedimos 'daños y perjuicios', al francés?", dice uno de los comerciantes.

Biarritz recibirá a los dirigentes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido con un Boris Johnson recién estrenado como primer ministro.

Discutirán sobre la lucha contra la desigualdad y un punto clave: la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Quien no estará será Rusia, excluida del G8 tras anexionarse Crimea, pero Putin y Macron sí se verán las caras para intentar avanzar, en privado, sobre Ucrania e Irán.