La autodenominada "generación 14 de octubre" ha iniciado una acampada indefinida, dicen sus convocantes, en la plaza Universidad de Barcelona. Allí los estudiantes están ya preparados para pasar su primera noche en una decena de tiendas de campaña para reclamar que "se pare de forma inmediata la represión" y se declare la amnistía para los independentistas presos.

En el manifiesto en el que se ha convocado esta acción, cuyos participantes han cortado la Gran Vía con una sentada, afirman que esta generación "no tolerará 100 años de prisión por ejercer sus derechos", coincidiendo con la segunda jornada de huelga estudiantil en las universidades catalanas.

Asimismo, lamentan la "criminalización sin precedentes" de las protestas por parte del Estado desde la publicación de la sentencia del procés, que se han saldado con 200 detenidos y 600 heridos, de los cuales cuatro han perdido la visión en un ojo, recuerdan.

Por ello, dicen, han decidido plantarse y llaman a los jóvenes a acampar para "parar de forma inmediata la represión contra los miembros de una generación que ha salido a la calle" y que se depuren responsabilidades en los cuerpos policiales.

La acampada también pide que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, "condene la represión y la violencia policial" y se siente a negociar un referéndum de autodeterminación.

Asimismo reclaman que "se garantice la amnistía total contra todos los presos y presas políticas", así como los derechos civiles y políticos que, según el colectivo, han sido vulnerados y puestos en cuestión por la sentencia del Supremo, a lo que añaden reclamaciones en materia de vivienda, igualdad y cambio climático.

 

Seguimiento moderado en la segunda jornada

Mientras, en las universidades la jornada ha transcurrido, en general, sin incidentes y con un seguimiento moderado de la huelga. "He podido dar clase. Quien quiere venir, puede venir, y he tenido más alumnos de lo que me esperaba", comentaba el profesor Lluís Carreras, de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona).

La mayoría de centros han vuelto a la normalidad tras el bloqueo de algunas facultades el primer día de huelga. Así, la mañana ha transcurrido con normalidad académica en los campus de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de la Pompeu Fabra (UPF), donde el martes dejó imágenes de tensión entre los piquetes y los alumnos que querían asistir a clase, como puedes ver en este vídeo:

En la Universidad de Barcelona (UB), sí se ha bloqueado el acceso a la Facultad de Filología, que se encuentra en la plaza donde se desarrolla la acampada.

En la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) la tranquilidad ha sido general salvo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès (ETSAV), en la que ha habido un seguimiento elevado de la huelga, según una portavoz del centro.

El Sindicat d'Estudiants (SE) y el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans (SEPC) también han convocado para este miércoles y jueves una huelga en los institutos catalanes que se suma a la de los universitarios.

En los centros de Secundaria, por el momento la huelga tiene un seguimiento desigual, según los institutos. Fuentes del SE, en cambio, han valorado que es "muy elevado" y esperan que anime a los estudiantes a participar en la manifestación prevista para este jueves.

Evaluación única

Una de las principales demandas de los estudiantes era la evaluación única (un examen final en lugar de la evaluación continua) que les permitiera continuar con las manifestaciones y salvaguardar el curso a la vez.

El rector de la Pompeu Fabra, Jaume Casals, ha aceptado esta condición y ha manifestado que "no hay motivo para continuar bloqueando los campus" ya que "habrá una evaluación única para los estudiantes que lo soliciten".

Una decisión que algunos estudiantes han criticado. "No puede ceder a la mínima", reprochaba un alumno, mientras otra joven aseguraba que "ocupar la universidad ha sido la vía fácil para poder conseguir todo lo que quieren".

Algunos profesores, en cambio, apuntan que la posibilidad de no asistir a clase ya se da en más casos. "Me parece perfecto, por ejemplo porque están trabajando, porque no pueden acudir normalmente a clase que puedan hacer un examen final", considera Jordi Diloli, profesor de la Rovira i Virgili. "Es una exigencia con toda lógica pero que ya estamos aplicando", precisa.

 

Por otra parte, ya son siete las universidades que se han adherido a un manifiesto en contra de la sentencia del procés, algo criticado por profesores como Chantall Moll, de la UB, que argumenta que "como instituciones públicas" los centros "no tienen que pronunciarse sobre ideologías políticas".

En esta línea, más de 800 docentes universitarios de toda España han firmado una carta abierta dirigida a los rectores de las universidades públicas de Cataluña, en la que reclaman que retiren los citados manifiestos.

Una misiva cuyo contenido ha respaldado el ministro de Ciencia, Innovación y Universiades en funciones, Pedro Duque. "No podemos permitir que las ideas de unos se conviertan en la mordaza de otros", ha escrito en Twitter. "Contra el control ideológico y por la convivencia en la universidad", ha agregado.