Sanidad ha anunciado que ha devuelto "un lote de 9.000 test rápidos de coronavirus" debido a que, tras una evaluación, no superaron las exigencias del certificado de calidad.

Según ha explicado el ministro, Salvador Illa,"la compra que hemos hecho es con marca CE. Verificamos el fabricante. Era un proveedor nacional de confianza. En un mercado loco, hay que tener mucho cuidado. Y efectivamente las pruebas de homologación no han dado buenos resultados".

Illa: "Verificamos el fabricante (...) No había alerta sobre esa distribuidora".

"Nuestra obligación era comprarlos. No había alerta sobre esta distribuidora y tenía marca CE. Si no llegamos a comprarlos nos dirían que bloqueamos. Hemos comprado unos que no corresponden a estándares de calidad y hemos dicho que hay que cambiarlos. Creo que hemos hecho lo correcto", ha explicado ante las críticas de la oposición.

Desde la Secretaría de Estado de Comunicación apuntan que esa partida devuelta de test rápidos defectuosos contaba con homologación europea para su compra y comercialización en todo el espacio comunitario.

"El Gobierno de España no adquirió estos test a China, sino a un proveedor nacional", aseguran, y añaden que esta operación, "que no está relacionada con la compra de material sanitario anunciada ayer por el ministro Salvador Illa, se inició antes de que las autoridades chinas facilitaran nuevos listados de sus proveedores al Gobierno de España".

El PP pide una investigación

Desde el Partido Popular, Pablo Casado ha pedido explicaciones en Twitter: "Sánchez debe explicar por qué el Gobierno no ha validado los test que ha comprado y que no funcionan, y si se han adquirido a una empresa sin licencia, como dice China. Si es cierto, estamos ante una auténtica irresponsabilidad que debe tener consecuencias".

La portavoz del PP en la Comisión de Sanidad ha pedido una investigación: "No no puede ser que haya ciudadanos que se hayan sometido al test y ahora no sepan si vale o no. Tiene que aclararlo aquí y ahora", ha dicho Cuca Gamarra a Illa: "Si usted encuentra negligencias en esa investigación le recomiendo que dimita inmediatamente".

El PP pide una investigación e Illa responde: "Investiguemos lo que haga falta, pero aquí están los documentos".

Palabras a las que Illa ha respondido: "Se han repartido 8 mil test a la comunidad de Madrid. Se han hecho pruebas de homologación y se han visto que no valen. Investiguemos lo que haga falta pero están aquí todos los documentos. Estamos diciendo a quién se lo hemos comprado, cuánto nos ha costado y ahora somos nosotros quienes decimos que no valen. No podemos ser más transparentes".

 

 

Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, también ha explicado que "antes de empezar a utilizarlos se validaron en el Centro Nacional de Epidemiología, estas validaciones nos han mostrado que las especificaciones de este lote que nos fue enviado, no corresponden a lo que venía en los certificados de calidad con marcado CE", ha señalado.

Se trata del lote de la primera partida de test de la empresa que más rápido pudo abastecer a España y ha asegurado que "la empresa va a cambiarlos" por otro tipo de pruebas rápidas.

Otras vías para disponer de test

Simón también ha anunciado que Sanidad ha conseguido "varios proveedores y varias vías de abastecimiento" de tests rápidos, que "suponen una esperanza importante" y que en breve se dispondrán de cinco millones. Además, las empresas de biotecnología españolas trabajan para que se puedan producir en España.

El Ministerio se ha estado moviendo "muy intensamente" para localizar todos los tests rápidos que sea posible porque descargarán a los laboratorios de la tensión de realizar los tests PCR, que tardan horas en dar el resultado -frente a los 15 minutos de los rápidos, si bien son más precisos- y requieren de personal especializado.

Los tests rápidos adquiridos son antigénicos (buscan el virus) y serológicos (buscan una fase más adelantada infección o haber pasado infección en el pasado), lo que permitirá hacerse una idea de los casos reales que han padecido la enfermedad y también información de la posible inmunidad que se ha generado en la población y el riesgo al que se puede exponer en el futuro.