La reacción del presidente del Gobierno al estado de alarma decretado para nueve zonas de la Comunidad de Madrid ha llegado 24 horas después de dicho anuncio.

Desde Guarda (Portugal), Pedro Sánchez, acompañado por el primer ministro luso, Antonio Costa, ha justificado el estado de alarma en Madrid afirmando que "la incidencia acumulada es muy elevada" y ha asegurado que desde el Gobierno siempre han puesto la salud pública "por encima de cualquier otra consideración".

En este sentido, el presidente del Gobierno ha defendido que se ha tomado la decisión pensando en los enfermos y en los profesionales sanitario: "Pido a los gobernantes que hagan lo mismo", ha añadido, un mensaje para despolitizar la crisis sanitaria en la línea del lanzado desde la OMS este viernes.

"Tenemos que dar una respuesta clara y contundente frente a la pandemia; simplemente estamos dando una respuesta jurídica. Esperamos que durante los próximos 15 días podamos doblegar la curva en Madrid", afirma Sánchez, que "tiende la mano" al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

El presidente del Gobierno sugiere que Ayuso forzó el estado de alarma al no acudir a la ley del 86 e insiste en dos ideas: la primera, que el Gobierno no viene "ni a imponer, ni a tutelar, ni a juzgar", sino que a lo que vienen "es a ayudar"; y la segunda es que hay que "desterrar la lucha partidista de la pandemia".

Sin embargo, el líder del PSOE ha defendido que "el Gobierno de España lo que no puede hacer es mirar hacia otro lado". Para Sánchez, la humildad "es fundamental" para frenar la pandemia. "El Gobierno tenía dos opciones: no hacer nada o aplicar el estado de alarma", ha añadido Sánchez en su intervención.

Por su parte, Ayuso ha repetido este sábado que las cifras son lo suficientemente buenas como para no estar en Madrid en estado de alarma: "La Comunidad de Madrid ya tiene una incidencia acumulada por debajo de 500 (el indicador del Gobierno); Madrid no debe estar en estado de alarma", ha defendido en Twitter.

 

Y mientras, el Partido Popular acusa a Sánchez de tomar a los madrileños como rehenes. En concreto, lo ha hecho Andrea Levy, quien ha criticado que el objetivo del Gobierno central es "derribar al de Ayuso".

Por su parte, el vicepresidente madrileño, opta por el tono conciliador. Según Aguado, solo hay una forma de bajar la curva de contagios y es hacerlo "juntos".