Con el apoyo de Esquerra Republicana -ratificado por su militancia-, a la espera de que se pronuncien los militantes de Bildu, y con el 'sí' confirmado de PNV, Compromís y PRC y los partidos del Ejecutivo de coalición, el Gobierno podría aprobar los Presupuestos Generales del Estado sin el apoyo de la oposición. Con los votos de dichos partidos, Sánchez lograría sacar adelante las cuentas con una mayoría holgada de 181 diputados a favor, superando la barrera de los 176.

Este miércoles se ha anunciado un acuerdo del Gobierno con Compromís para el voto favorable de su diputado, Joan Baldoví, y el presidente de Cantabria y líder del Partido Regionalista de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hará lo propio al confirmar el voto afirmativo de su único diputado en el Congreso. Faltan por confirmar el resto de partidos que conforman el llamado bloque de investidura.

Sí manifestó su apoyo específico el PNV, que ha confirmado este martes su aprobación a los Presupuestos después de que el Gobierno haya aceptado un segundo paquete de enmiendas presentadas por la formación nacionalista.

El líder del PNV, Aitor Esteban, ha asegurado que la formación ha apostado por "reactivar la economía e impulsar la industria", dada la situación económica que atraviesa el país con motivo de la pandemia.

EH Bildu también se ha inclinado por votar a favor de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), aunque Otegi ha destacado que la última palabra la tendrá la militancia, a la que consultará su apoyo a las cuentas este jueves.

Así lo indicó el líder de la formación abertzale, Arnaldo Otegi, que convocó una "asamblea nacional extraordinaria" telemática para el jueves a las 18:00 horas con el fin de dar "voz y palabra" a sus militantes, quienes tendrán que tomar la decisión del sentido del voto.

"EH Bildu tiene palabra. Cuando la da, la cumple. Para nosotros eso es una seña de identidad de la que estamos absolutamente orgullosas y orgullosos", reivindicó Otegi, que negó ningún tipo de contrapartida a su apoyo a los Presupuestos, como el acercamiento de los presos de ETA.

En este marco, y dando por supuesto el 'sí' de PSOE y Unidas Podemos, el Gobierno sacaría adelante las cuentas públicas, sin renovar desde el año 2018.

El acuerdo con Compromís

Si bien Compromís concurrió de la mano de Más País e Íñigo Errejón, tienen libertad de actuación. El Gobierno ha alcanzado un acuerdo con la formación valencianista y se asegura el apoyo del diputado a los PGE a cambio de enmendar las cuentas para aumentar las inversiones en el Palau de Les Arts y el Institut Valencià d'Art Modern y también en líneas ferroviarias, como la conexión con el aeropuerto del Atlet (Alicante) y también del tren de cercanías entre Xàtiva y Alcoy.

Con el resto de partidos que dieron sustento al Gobierno como Teruel Existe o Más País continúan las negociaciones, según indican fuentes conocedoras de las mismas.

Postura de Ciudadanos

Ciudadanos aún no ha otorgado una decisión definitiva sobre el apoyo o la negativa a las cuentas, si bien ha destacado que el apoyo de Esquerra y el de la formación naranja es "incompatible".

El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Edmundo Bal, ha asegurado que continuarán negociando "hasta el final" y trabajarán para que no se consume el preacuerdo que el Gobierno ha firmado con ERC.

Bal ha puesto en valor la enmienda transaccional firmada con el grupo socialista para poner en marcha la tarjeta única sanitaria en todo el país, una reivindicación antigua de la formación naranja, ha recordado, y a la que los republicanos catalanes se han opuesto siempre.

El portavoz de Cs ha dejado claro que la formación naranja no se da por vencida pese al preacuerdo con los independentistas, porque no está todavía hecho -ha recalcado- ni tampoco por el apoyo comprometido de EH Bildu.

Esperarán, por tanto, hasta el momento en que Pedro Sánchez escoja para decidir su voto, aunque, ha destacado, "harán lo posible para desbaratar" los planes de ERC.

Críticas de la oposición

El apoyo de EH Bildu a los Presupuestos Generales del Estado ha provocado las críticas de numerosos diputados de la oposición, e incluso el malestar de algunos líderes políticos del PSOE.

El propio José Luis Ábalos defendió ante la controversia que "el Gobierno no puede renunciar a los votos de nadie", ya que "está en juego el interés general". Lo hacía después de que Pablo Casado acusara al Gobierno de traspasar una "línea de indignidad moral" al "pactar" con Bildu.

"Familiares de otras veinticuatro víctimas del PP están escuchando que el partido por el que murieron sus familiares, según el número dos del PSOE, es menos responsable que el partido que no condena el asesinato de sus familiares", denunciaba el líder de la oposición durante la Junta Directiva de Nuevas Generaciones la semana pasada.