Pedro Sánchez defiende ante la ONU "una solución política mutuamente aceptable" para el Sáhara Occidental, "en el marco de la Carta de las Naciones Unidas y de las resoluciones del Consejo de Seguridad", pero obvia el giro histórico de su Gobierno sobre el conflicto.

Así, durante su discurso anual en la Asamblea General de la ONU, el presidente no ha hecho alusión alguna al cambio de postura de España sobre el conflicto, después de que, el pasado mes de marzo, su Ejecutivo apoyara la propuesta de autonomía de Marruecos para el Sáhara, argumentando que era "la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa". Una postura que supone aparcar la idea del referéndum de autodeterminación reclamado por el Frente Polisario.

"No podemos arrastrar conflictos del siglo pasado y lo que respecta a una zona muy importante para España como es el Sáhara Occidental, España apoya una situación política mutuamente aceptable en el marco de la carta de la ONU", ha expresado Sánchez durante su intervención en Nueva York.

Por otra parte, el líder socialista ha defendido la labor "fundamental" del enviado personal del secretario general de Naciones Unidas en el Sáhara, Staffan de Mistura. "Cuenta con el respaldo total del Gobierno de España", ha recalcado. Además, ha defendido que España continuará apoyando a la población saharaui en los campamentos de Argelia, "como ha hecho siempre, siendo el principal donante internacional de ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados saharauis", según ha apuntado.

Un cambio de postura histórico

El pasado mes de junio, Sánchez ya defendió ante el Congreso de los Diputados que España "no se ha desentendido de la causa del pueblo saharaui", después de que el apoyo a la propuesta marroquí causara un cisma dentro del propio Gobierno de coalición y tensara las relaciones con Argelia.

Entonces, argumentó ante la Cámara Baja en que la posición de su Ejecutivo se alinea con la de la Unión Europea y que "47 años de conflicto irresuelto en torno a la cuestión saharaui deberían ser suficientes para entender que tenemos que mover nuestras posiciones".

Además, apuntó al inicio de una "nueva etapa de confianza recíproca" con Rabat, tras la crisis diplomática abierta un año antes por la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, y la entrada masiva de migrantes en Ceuta, ante la pasividad de las autoridades marroquíes, en mayo de 2021.

Un cambio de posición que el propio Sánchez negaba a finales de marzo, esgrimiendo que no era sino "un paso más en el camino", y que sin embargo ha sido celebrado por Marruecos y ha deteriorado sensiblemente las relaciones de nuestro país con Argelia, hasta el punto de que Argel suspendió el tratado de amistad y congeló las operaciones comerciales con España.