El pacto entre el Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco y Vox para formar gobierno en Castilla y León es un acuerdo sin precedentes, pues permite gobernar al partido de extrema derecha por primera vez en la historia. Sobre él se ha pronunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quién cree que esta decisión va a tener un coste para el PP.

"Esta decisión que han tomado hoy la van a pagar cara en términos políticos", ha advertido Sánchez, sobre el acuerdo con Vox. Añade además el líder del PSOE que va a haber "mucha gente, incluso votantes del Partido Popular", que no entiendan el que "abran la puerta, por primera vez en la historia democrática de nuestro país, a un gobierno de la ultraderecha".

Este acuerdo no solo ha sido criticado por el líder de los socialistas. Desde el PP europeo hablan de "triste sorpresa" y rechazan los "coqueteos con los radicales". Ha sido el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Donald Tusk, quien además ha apuntado que espera que sea "un incidente" y no una tendencia en España.

"Para mí ha sido una triste sorpresa. Pablo Casado era una garantía personal de mantener al Partido Popular en el centro derecha evitando este tipo de coqueteos con los radicales, con movimientos de extrema derecha como Vox", ha dicho Tusk.