Durante una hora, Rato ha defendido el fichaje de su excuñado por Bankia y su progresivos aumentos de sueldo, de los que se ha desentendido, según ha declarado a varias agencias: "Yo nunca participé, nunca hablé con las personas que eran miembros de ese comité de medios y nunca me trasladaron preocupación por su contratación. Fue de gran rentabilidad para Caja Madrid y Bankia".

El exvicepresidente del Gobierno justifica que se multiplicase por cuatro el salario de Santiago Alarcó en apenas 21 meses porque estaban satisfechos con su trabajo.

En mayo de 2010 llegó a Caja Madrid, sólo cinco meses después que Rato, cobrando 10.000 euros mensuales. Al año, renovó el contrato ya con Bankia, duplicando sus emolumentos y en 2012 volvió a firmar una importante subida hasta los 40.000. La nueva directiva rescindió la relación contractual nada más desembarcar.

“Utilizaba Bankia como una plataforma para otros negocios y ahí nos podemos encontrar de todo”, explica Andrés Herzog, agobado de la acusación popular CIT.

El propio Alarcó también ha declarado como investigado por su incorporación, además de Teresa Arellano, fiel secretaria de Rato, que triplicó su salario en apenas dos años. Comienza así el vía crucis judicial del exdirector gerente del FMI. La próxima estación: el juicio por las tarjetas black que arranca en dos semanas.