Rodrigo Rato diseñó una operación para resucitar un sueño que la ruina del Valencia C.F. había extinguido. A través de Bankia, pondría más de 300 millones para terminar el Nuevo Mestalla y asumir la deuda del club. A cambio, el club cedía la explotación urbanística de todos sus inmuebles.

Una operación que, según la investigación, tiene trampa. Para ejecutarla se crea una empresa, NEW COVAL, propiedad al 50% de Bankia y AEDIFICA. Ésta, a través de una estructura de empresas pantalla, desemboca en otras dos compañías relacionadas con Rato: la holandesa Lacarna Finance, administrada por un hombre que también gestiona otras empresas de Rato; y la constructora Vasco-Aragonesa, propiedad de familiares políticos del exvicepresidente.

Las acusaciones creen que esta operación está conectada con la causa contra Bankia por la salida a Bolsa.

Además, según varios medios valencianos, se han detectado movimientos de fondos entre las empresas vinculadas a Rato. La 'operación Nueva Mestalla' es una de las 54 que el equipo Goirigolzarri ha enviado a la Fiscalía.