Pese a las trabas iniciales, Albert Rivera ha logrado pisar suelo venezolano y ha sido recibido por la mujer del opositor encarcelado Leopoldo López y también por un mar de cámaras, ante las que ha defendido su presencia en el país: "Venimos con voluntad de diálogo pero con el convencimiento de que la democracia no es negociable".

Rivera también se ha adherido públicamente a la petición de un referéndum revocatorio contra Maduro: "No tener alimentos ni medicinas es motivo para que un revocatorio sea respetado".

En su agenda hay varias citas, invitado por la Asamblea Nacional, pronunciará allí un discurso de solidaridad con los presos políticos. También se reunirá con familiares de ellos e intentará visitar, entre otros, a uno de los más populares, Leopoldo López.

Además, Rivera se verá con el líder de la oposición, Henrique Capriles, en esta visita recibida con agrado por algunos de los principales periódicos críticos con el Gobierno venezolano.

Desde España, Pedro Sánchez le ha mandado un mensaje para desearle suerte: "Que el viaje sirva para ayudar a un pueblo tan cercano, dicen que hablamos de Venezuela pero es que vino de la mano de Iglesias". Tras solo dos días en Caracas, Rivera cogerá de nuevo el avión para regresar a la precampaña en tierras españolas.