Por primera vez desde las elecciones de 1977, no veremos los carteles de los candidatos en las farolas y autobuses en una campaña electoral. Es el acuerdo al que han llegado casi todas las fuerzas políticas pero no tiene por qué suponer un ahorro para las arcas del Estado.

"Lo que hubiera supuesto un ahorro para los ciudadanos es no tener que volver a repetir estas elecciones", ha recriminado la portavoz de Ciutadans, Lorena Roldán.

Los partidos se comprometen a no gastarse su dinero en imprimir carteles o banderolas, ni alquilar espacios privados para instalarlos. "El PSOE no lo va a hacer y por tanto será un dinero que vayamos a ahorrar al propio partido y por tanto a las arcas públicas", ha explicado el diputado socialista Felipe Sicilia.

Sin embargo, nada les impide gastarse ese dinero en actos o actuaciones electorales, por lo que ni siquiera tiene por qué repercutir en un ahorro real para el contribuyente.

"La idea es que tampoco se gaste nada más, pero habrá que ir viendo cómo evoluciona la situación", ha apuntado sobre esta cuestión el diputado de Vox José María Figaredo.

Las subvenciones por campaña electoral se reparten por escaños y votos obtenidos. Con respecto a los comicios de abril, sí que habrá una reducción del 30% en lo que recibirán los partidos por sus resultados tras el 10N, una subvención que recibirán en una partida única.

"Un ahorro en el gasto en propaganda electoral, en gasto en cuestiones políticas, sea probablemente más atractivo", indica al respecto el politólogo Lluís Orriols.

Un acuerdo al que han llegado todos los partidos excepto el PNV. "Si ni siquiera podemos estar en el transporte público, en una parada de autobús, en una parada del metro, en un cartel, es que la gente puede pensar que ni nos presentamos a las elecciones", ha asegurado su portavoz, Aitor Esteban.

En definitiva, este acuerdo, como admiten los propios partidos, tendrá un carácter más ecológico que económico.