A caballo entre Madrid y Barcelona, la vicepresidenta del Gobierno estrena despacho en Cataluña y amplía su agenda para escenificar la llamada 'operación diálogo'. "La vicepresidenta va a dedicar parte de su agenda a buscar soluciones, acuerdos", ha aseverado el ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Tres semanas después de su última visita a Barcelona, Sáenz de Santamaría se ha reunido con los líderes del PSC y Ciudadanos, que, pese a percibir también ese cambio en las formas, y donde el Gobierno ve un nuevo inicio en las relaciones, la Generalitat lamenta que ese diálogo no haya empezado con ellos y sí con la oposición.

"Si quieren un diálogo franco y sincero y que dé frutos, lo primero que deben hacer es hablar con quienes tienen la legitimidad del pueblo de Cataluña", ha considerado Jordi Baiget i Cantons, consellder d'Empresa de la Generalitat.

Fuentes del Gobierno quietan hierro a estas palabras y recuerdan que en las próximas fechas se cerrará la reunión pendiente entre la vicepresidenta y Oriol Junqueras, con el que coincidió recientemente en Madrid.

Gestos desde Madrid que coinciden con la convocatoria por parte del presidente Puigdemont de una cumbre el 23 de diciembre para avanzar en la organización del anunciado referendum de independencia.

"Como la independencia de un territorio no está en la Constitución, no se puede celebrar", ha afirmado Catalá. Es la única línea roja de Moncloa a las 46 demandas que el presidente catalán llevó a Rajoy en su encuentro en abril. Ahora está en el aire una nueva cita entre ambos y la dudosa asitencia de Puigdemont a la conferencia de presidentes de enero.