Hay tensión en el PSOE por el resultado que pueda salir de la segunda votación de la investidura de Pedro Sánchez. Especialmente, después de que el Partido Regionalista Cántabro y Ana Oramas, de Coalición Canaria, anunciaran que finalmente no apoyarán al líder socialista para que se convierta en presidente, como ha sucedido en la primera votación.

Las cuentas para que Sánchez salga investido presidente son tan ajustadas y la preocupación es tal en las filas socialistas que ya se están movilizando para que todos sus diputados estén presentes en la segunda votación que se producirá el próximo martes, 7 de enero.

Para el PSOE, el problema ya no es solo un posible 'tamayazo', sino también un "atasco". Así se ha expresado en un mensaje que ha enviado a sus diputados vía móvil: "El martes día 7 votaremos. Por tanto, teniendo en cuenta las dificultades del tráfico madrileño en un día laborable, es preciso que todos y todas pasemos en Madrid la noche del día 6 al día 7. Saludos".

Así, Sánchez quiere evitar cualquier tipo de inconvenientes para que pueda salir investido en la segunda votación. En la primera, el candidato del PSOE no ha salido victorioso. Siendo necesaria para su investidura una mayoría absoluta, sólo ha contado con 166 'síes' -a falta del voto favorable de una diputada de los comunes que no ha asistido por indisposición- frente a 165 'noes' y 18 abstenciones.