Con toda solemnidad y con la puesta en escena de los días importantes; flanqueado por los distintos portavoces de Unidos Podemos, Pablo Iglesias ha dibujado una situación insostenible con un Gobierno cercado por la corrupción y obstaculizando a la Justicia antes de hacer el anuncio.

Para presentar la moción de censura no depende de nadie porque sus 71 diputados sobrepasan con creces el mínimo exigido de un 10% de la cámara. Otro cantar será sacarla adelante: para eso necesitaría mayoría absoluta en el Congreso y tendría que presentar un candidato alternativo.

Pero si no consigue los apoyos necesarios, Pablo Iglesias lo tiene claro. Podemos tirará hacia adelante, pase lo que pase. Cuando se concrete, la de Pablo Iglesias será la tercera moción de censura de la democracia. Y si lo hace sin apoyos, su desenlace será el mismo de las dos anteriores.

En 1980 Felipe González presentó la moción contra el presidente Suárez y la perdió aunque fue la antesala de su mayoría absoluta del 82. Peor le fue a Hernández Mancha; en el 87, el entonces líder de Alianza Popular la presentó contra González. La perdió y acabó dimitiendo.