A la hora de votar la investidura de un presidente de gobierno, en una primera ronda es obligatorio obtener mayoría absoluta, y Pedro Sánchez no la tendría ni sumando a todos los no independentistas en un Congreso de 350 diputados. Pero podrían ser menos.

Para la investidura todos los diputados deben tener ya su escaño. También los cuatro de Esquerra y Junts Per Cat que están en prisión.

El Supremo se lo puede permitir, y después, suspenderlos, con lo que las dos formaciones pueden optar por dejar vacíos esos escaños. Sería un hemiciclo con 346 diputados y la mayoría absoluta sería posible sin independentistas.

Aunque ni Esquerra ni Junts per Cat anuncian qué harán. "Cuando lleguemos allí, veremos en qué circunstancias nos encontramos, y resolveremos cada paso", ha declarado la política Elsa Artadi, de Junts per Cat.

Hay precedentes. En 1989, había 22 diputados menos en la votación de investidura por una impugnacion electoral en varias provincias. Y otro más, en 1986 faltaron los diputados de Herri Batasuna que se negaron a jurar el acatamiento de la Constitución.

"Esto nos lleva a una situación de bloqueo", manifiesta José ANtonio Martín, juez emérito del Tribunal Supremo, que defiende que les den permiso para salir y votar la investidura.

Ahora, la carambola es complicada pero no imposible.