Madrid ha ordenado que se retire un lote concreto de mascarillas FFP2 por su potencial relación entre el grafeno y problemas pulmonares. El origen de esta petición reside en un aviso del Ministerio de Salud de Canadá, que alertó que estas mascarillas incluían este material en su composición y que podría estar vinculado a perjuicios en la salud.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, ha anunciado este jueves que investigarán si se han distribuido en la región y en qué puntos, y que está a la espera de lo que digan las autoridades competentes sobre su validez para, en consecuencia, ejecutar (o no) su posterior retirada. También el Ayuntamiento de la capital ha cursado la orden para que estas mascarillas sean retiradas.

En la Comunidad Valenciana han mostrado su preocupación. Concretamente, la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), que ha solicitado a la Secretaría General de Delegación del Gobierno que "dicte instrucciones para retirar este tipo de mascarillas y que sean sustituidas por otras que carezcan de este material". El sindicato busca que se haga efectiva en los "servicios integrados de Delegación de Gobierno y en los servicios provinciales no integrados".

Exigen la "retirada total de este tipo de mascarilla y la garantía de que no habrá suministro en el futuro" y solicitan a los ayuntamientos que "procedan a la vigilancia de la salud de cualquier trabajador que pudiera haber hecho uso de esa mascarilla y a que se informe adecuadamente a los comités de seguridad y salud laboral sobre los riesgos reales demostrados".

Castilla y León y País Vasco ya las han retirado

Los gobiernos de Castilla y León y País Vasco ya anunciaron este miércoles la retirada de estos lotes. El CSIF informó de que el lunes múltiples servicios hospitalarios y de Atención Primaria de Ávila, León, Palencia, Segovia o Valladolid recibieron estas mascarillas y alertaron de que "en la tarde del martes se utilizaban en el hospital Río Hortega de Valladolid en servicios de urgencias, pediatría y trasplante hepático, así como por la mañana se usaron en neumología o digestivo".

Por otra parte, el Sindicato Profesional de la Ertzaintza se hizo eco del aviso del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), que a su vez conoció la alerta del Ministerio de Salud de Canadá. Solicitó al Ministerio de Sanidad que informara "adecuadamente y con transparencia" y solicitó un estudio sobre su uso y consecuencias al departamento de Salud del Gobierno Vasco.

Ante estas alertas, tanto la Junta de Castilla y León como el Servicio de Salud Vasco (Osakidetza) decidieron paralizar la distribución de estos lotes en ambos territorios.

El lote, uno de Shengquan

Las mascarillas FFP2 que se han visto afectadas son las de la marca Shengquan, unas de procedencia china. Según Dolores Sánchez, farmacéutica, si estas mascarillas incluyen grafeno en su composición, debe quedar indicado en la caja misma.

El grafeno son láminas de carbono de sólo un átomo de espesor dispuestas hexagonalmente. Se emplea, por ejemplo, en la fabricación de microchips o en el desarrollo de tintas conductoras para la impresión de circuitos. También su uso tiene que ver con las energías renovables: este material en placas solares puede optimizar la cantidad de energía recogida y asimilada.

Sin embargo, su efecto en la salud no es tan positivo. Según Computer Hoy, investigadores de las Universidades de Brown y California alertan de la posibilidad de que sus bordes picudos puedan perforar las membranas celulares y la piel, ocasionando daños graves.