Pedro Sánchez necesita una mayoría absoluta en primera votación para sacar adelante su investidura como presidente del Gobierno. De no alcanzar ese apoyo de la Cámara Baja, el candidato del PSOE deberá esperar 48 horas para someterse a una segunda votación en la que bastaría con una mayoría simple del Congreso -más síes que noes-.

En caso de no alcanzar esa mayoría simple el jueves, el estancamiento de las negociaciones podría desembocar en la convocatoria de nuevas elecciones generales que anularían los comicios del pasado 28 de abril, cuando el PSOE conseguía la victoria al sumar 123 escaños.

A partir del fracaso en segunda votación, se establece un plazo de dos meses para tramitar diferentes propuestas. Si finalizado el plazo ningún candidato logra los apoyos requeridos, el rey deberá de disolver ambas Cámaras y convocar nuevas elecciones, según establece el artículo 99 de la Constitución Española, en el que se detalla cómo debe de ser el proceso de investidura.

Así las cosas, el apoyo de Unidas Podemos se antoja fundamental para que Sánchez consiga la investidura en una primera votación. Necesita un "sí" por parte de la formación morada en primera votación y aún así se quedaría a varios escaños de alcanzar la mayoría absoluta necesaria en esa primera ronda de votos (176 síes, más de la mitad de la Cámara).

El apoyo de Podemos y los votos a favor de grupos como ERC, Compromís o PNV -estos dos últimos ya han anunciado que se abstendrán- le daría esa mayoría absoluta a Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia. Pero se trata de un escenario prácticamente descartado en la esfera política del Congreso.

Se espera, casi sin remedio, una segunda votación este jueves a la que Pedro Sánchez deberá llegar con el "sí" de Unidas Podemos debajo del brazo. Sólo así se asegurará tener más 'síes' que 'noes' y, por tanto, la Presidencia del Gobierno. Hablamos de un sí que parece lejano ahora mismo, a tenor del pulso que PSOE y Podemos han escenificado por ahora en la primera sesión de investidura con Sánchez como candidato.

El PSOE insiste en que su oferta de un Gobierno de coalición con Podemos sigue sobre la mesa y desde la formación de Pablo Iglesias aseguran que nunca aceptarán el rol de "mero decorado en el Gobierno". La cuerda sigue tensa entre ambos grupos y se antoja necesario mucho diálogo aún para que Sánchez deje de comandar el Gobierno en funciones para ser un presidente investido por el Congreso.