La posición del ministerio de Marlaska respecto a 'las devoluciones en caliente' avaladas por Estrasburgo ha generado las primeras discrepancias en el Gobierno de coalición. Unas diferencias que, según Pablo Iglesias, en caso de existir, "se resolverán de puertas para dentro" porque forman parte de un Ejecutivo "unido y firme".

Así se ha pronunciado el vicepresidente de Derechos Sociales tras mantener una reunión de unos 20 minutos con Carmen Calvo en el hemiciclo. Y es que, trasladar la imagen de unidad es el objetivo de este Ejecutivo. De hecho, Isabel Celaá ha negado que exista cualquier problema entre los socialistas y Unidas Podemos. Y, precisamente, este mismo jueves ambos partidos mantendrán una reunión para analizar si se están cumpliendo las condiciones del acuerdo.

El detonante de estas desconfianzas ha sido la posición del ministerio de Grande Marlaska respecto a las migraciones, las 'devoluciones en caliente' y la ley de asilo. Y es que, el titular de Interior anunció que el Gobierno aumentará 30 centímetros las vallas de Melilla y se filtró una nueva política de asilo que pretende endurecer las condiciones para los migrantes.

El posible endurecimiento de las políticas migratorias no sentó bien entre los morados

Este posible endurecimiento de la política migratoria no sentó bien entre las filas de los morados, que trasladaron a Pedro Sánchez su preocupación. Unidas Podemos considera que "endurecer la ley contra las personas que vienen a trabajar a nuestro país huyendo del hambre y de la guerra o elogiar sentencias que avalan la violación de sus derechos humanos es lo contrario al acuerdo de coalición y a lo que desea la mayoría de votantes" de ambos partidos.

Desde Moncloa respondieron aclarando que el Gobierno "considera que la política migratoria es una cuestión de Estado, basada en el respeto y acatamiento de las decisiones judiciales y en los derechos humanos". Y la ministra Montero ha asegurado que "Marlaska explicó que se trataba de un borrador de antes de las elecciones" y que "el Gobierno tiene claro que la migración tiene que ser ordenada, pero garantizando los derechos humanos".

Además, señala como ejes de su política migratoria la cooperación y apoyo a las poblaciones en desarrollo de los países de origen; la lucha contra la criminalidad y la trata de seres humanos; la apertura de vías legales y seguras para la inserción social y laboral en los países de destino; y el establecimiento de cauces para la correcta identificación entre peticiones de asilo y migraciones económicas, adecuando el sistema de asilo a la protección de nuevas realidades.