Pablo Iglesias y los ministros de Unidas Podemos esta vez han aplaudido a los reyes y a sus hijas a su llegada al hemiciclo del Congreso, al inicio de la sesión solemne de la apertura de la XIV Legislatura. También lo han hecho al final de la intervención de Felipe VI con la que ha dado por iniciada la legislatura.

Antes de acceder al hemiciclo, Iglesias y los ministros de Unidas Podemos, que se han estrenado en el banco azul con los otros integrantes del PSOE del Gobierno de coalición, se han levantado. Al empezar la ovación al jefe del Estado, los ministros de la formación morada, que prometieron lealtad al rey al asumir sus cargos, se han unido a los aplausos.

Sin embargo, la mayoría de los diputados del grupo de Unidas Podemos no ha aplaudido, aunque sí ha habido excepciones, como la de Noelia Vera. En la anterior sesión solemne de apertura de las Cortes, celebrada en noviembre de 2016, la primera de don Felipe como jefe del Estado, los diputados de Podemos, PNV y PdeCat recibieron a los reyes en pie, pero sin aplaudir, mientras que los de En Comú Podem permanecieron sentados.

A diferencia de en 2016, cuando los diputados de UP recibieron a los reyes en pie, esta vez los miembros del Gobierno sí han aplaudido.

Los diputados de PSOE, PP, Vox, Ciudadanos y de algunos partidos minoritarios se han puesto en pie y han brindado una cerrada ovación al jefe del Estado. Los diputados de ERC, JxCat, CUP, EH Bildu y BNG se han ausentado del hemiciclo después de leer un manifiesto titulado "No tenemos rey. Democracia, libertad y repúblicas", en el que rechazan la monarquía por ser "una institución anacrónica heredera del franquismo" y exigen al rey que deje de tutelar a los gobiernos y parlamentos que emanan de la voluntad popular.

En la sesión de investidura de Pedro Sánchez, celebrada el pasado 7 de enero, el rey se convirtió en uno de los protagonistas del debate por las duras críticas que recibió por parte de EH Bildu y de la CUP, a las que replicaron PP, Vox y Cs. Terminado el discurso del rey, el aplauso en el hemiciclo ha sido generalizado, menos los dos representantes del PNV, sus portavoces en el Congreso y en el Senado, y la mayoría de los de Unidas Podemos, que no lo han hecho y se han limitado a estar de pie.

A vueltas con los escaños

Diputados de Vox han provocado este lunes un nuevo embrollo en el Congreso, al ocupar escaños de otros grupos; se han instalado en filas de la bancada del grupo socialista, de Unidas Podemos y de grupos nacionalistas. Cuando ha llegado la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, y el resto de la dirección parlamentaria, los representantes de Vox se han desplazado y han acudido a su zona asignada para los plenos.

El portavoz de este grupo, Iván Espinosa de los Monteros, se ha encargado de mediar y explicar a sus compañeros la conveniencia de que vayan a los escaños habituales. La Mesa del Congreso asignó hace poco a cada grupo los escaños correspondientes del hemiciclo, y lo habitual es que en sesiones como la de este lunes, la apertura solemne con presencia de los reyes, es que se ocupe la zona atribuida.

Ante el revuelo originado, Vox ha hecho público un comunicado en el que ha subrayado que en la sesión de hoy no están asignados los escaños, según indicación de protocolo, y que, por tanto, cada diputado o senador se sienta donde quiera o pueda.

Vox recuerda que hoy no están asignados los escaños y asegura que los suyos estaban ocupados por diputados y senadores del PP.

Según su versión, los escaños atribuidos a Vox han quedado ocupados por diputados y senadores del PP, por lo que sus parlamentarios se han sentado en la zona que han visto vacía, la asignada al PSOE. Entonces, asegura la nota, "los diputados y senadores del PSOE, argumentando que eran sus escaños, se han colocado de pie, delante de los diputados de Vox que estaban sentados".

Finalmente, los parlamentarios de Vox se han ubicado en otros lugares "por respeto al rey y para no protagonizar ningún incidente en una sesión solemne como ésta". "Hablar, como se está haciendo en algunos medios, de incidente con los escaños protagonizado por Vox, es faltar a la verdad", concluye la nota.