Cambios en la cúpula del Partido Popular. Cayetana Álvarez de Toledo ha sido designada por Pablo Casado como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados para la próxima legislatura. El líder del PP está llevando a cabo una de sus mayores remodelaciones, al menos desde que fue elegido presidente, ahora hace un año.

Álvarez de Toledo tendrá que medirse a Adriana Lastra, del PSOE; Inés Arrimadas. de Ciudadanos, por parte de Unidas Podemos es Irene Montero y la voz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. Su elección ha despertado preocupación entre algunos dirigentes del partido; recuerdan que no siempre ha seguido la línea del PP y que en ocasiones se ha arrancado con declaraciones polémicas. Tampoco han gustado a veces las formas.

La diputada por Barcelona, a su llegada a las sede de Génova, a la reunión de la Junta Directiva, decía que sería un honor y responsabilidad ser la nueva portavoz. Los cambios que Casado buscan en cualquier caso escenificar su consolidación como líder, sobre todo después del desastre electoral el 28-A, y preparar el terreno por si falla la investidura de Pedro Sánchez y hay que volver a elecciones.

El rostro del PP en el Senado

Para el Senado, Casado ha apostado por Javier Maroto, recientemente recolocado en la Cámara Alta como senador por Castilla y León, algo que ha provocado malestar. Maroto decidió empadronarse en Sotosalbos (Segovia), un municipio que conocía previamente y al que solía escaparse de vez en cuando, en lugar de en cualquier otra localidad que pudiera colindar, quizás, con Álava y el País Vasco.

Casado, en cualquier caso, no quiere prescindir de uno de sus mejores activos. Dejará de ser el número tres en el partido. Su vicesecretaría recaerá en manos de otra persona dentro de los cambios que Casado planea llevar a cabo. De todos modos, mantendrá su puesto en el Comité Ejecutivo, formado por el presidente, el secretario general, los vicesecretarios y los portavoces en las Cámaras.

Dos talantes diferentes

En otoño de 2015 Cayetana Álvarez de Toledo se iba del PP de Mariano Rajoy renegando y criticando sin medida. Hoy Casado la elige para ser su portavoz en el Congreso. Una política que para muchos representa el ala más dura del partido y que en estos años no ha dejado de meterse en polémicas de todo tipo. Llegó a decir que votaba a otro partido, Ciudadanos, en lugar de al suyo.

Casado la convirtió en uno de sus fichajes estrella y haciéndola cabeza de lista por Barcelona, pensando en que su duro discurso contra el nacionalismo evitaría la fuga de votos a otras opciones. No fue así. La apuesta resultó perdedora porque Álvarez de Toledo es en este momento la única representante del PP por Cataluña en el Congreso.

Álvarez de Toledo representa el ala más dura del PP y es una de las más polémicas.

Sus frases han sido muy comentadas: desde ironizar sobre decir, "Sí hasta el final", para dar el consentimiento sexual, llamar "senil" a la entonces alcaldesa de Madrid Manuela Carmena o criticar el "derroche sentimental" por la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba, entre muchos otros ejemplos. Y aunque la dirección del PP siempre la ha defendido, hay compañeros de filas que admiten que no les gustan las formas, ni en algunos casos el fondo, de quien ahora va a dirigir el grupo parlamentario.

La polémica entrada de Javier Maroto en el Senado, como representante autonómico de una comunidad que no es la suya, tenía claramente un fin: el de convertirse en el próximo portavoz del PP en la Cámara Alta. Pablo Casado le da así a uno de sus colaboradores más fieles uno de los puestos más visibles del debate político en esta institución marcadamente territorial.

Maroto, que no obtuvo escaño por Álava en el Congreso, decidió empadronarse en un pueblo de Segovia para ser senador.

Maroto (Vitoria, 1972) sorprendió a muchos cuando se unió a la candidatura de Casado en las primarias del partido, sobre todo por pertenecer a un PP vasco volcado, en su mayoría, con Soraya Sáenz de Santamaría. El nuevo presidente le dio la vicesecretaría de Organización, el tercer puesto de poder en el partido. Pero la figura de Maroto quedó en cierto modo relegada en un momento de renovación en el que casi todo el protagonismo lo acaparaba el líder y, en un segundo término, el secretario general, Teodoro García Egea.

La peor noticia, no obstante, le llegó a Javier Maroto el 28 de abril, cuando no obtuvo el escaño por Álava en el Congreso. El número tres del partido se quedaba así fuera del Parlamento, pero el PP ideó una forma de recuperarlo, convirtiéndolo en senador autonómico por Castilla y León. Una maniobra que fue posible con los votos del PP y de Ciudadanos en las Cortes regionales y que ha sido muy criticada por los demás partidos, que incluso hablan de fraude de ley.