Navarra ha decidido cerrar el interior de bares y restaurantes para atajar el aumento de contagios de COVID-19. Los locales sí podrán mantener abierto su servicio en terrazas y de comida para llevar.

Además, el Gobierno regional ha ordenado limitar las reuniones sociales en el espacio privado a una sola unidad de convivencia. El toque de queda, en cambio, no está sujeto a ningún cambio y se mantiene de 23:00 a 6:00 horas.

Estas medidas entran en vigor a partir del próximo sábado 23 de enero hasta el 7 de febrero. La consejera de Salud, Santos Induráin, ha señalado que se espera que estas nuevas restricciones se prolonguen solo lo necesario para doblegar la curva de contagios "claramente al alza", en unas dos o tres semanas. En este sentido, ha indicado que no descartan anunciar más medidas próximamente.

Javier Remírez, vicepresidente de la comunidad, ha defendido estas decisiones ante el empeoramiento de los datos. "Queremos anticiparnos a la evolución del virus", ha destacado en rueda de prensa. Del mismo modo se ha pronunciado Induráin, recordando que en octubre Navarra se encontró ante una difícil situación, peor que la que atraviesa ahora la comunidad: "Estamos mejor que otras comunidades pero no nos perdemos en comparaciones y ponemos el acento en la necesidad de adelantarse al virus".

Navarra registró el lunes cifras récord de contagios de esta tercera ola de la pandemia, con 239 nuevos casos notificados detectados, 77 más que hace una semana.

Anuncian ayudas para la hostelería

La consejera de Economía y Hacienda, Elma Saiz, ha anunciado al mismo tiempo un nuevo plan de ayudas al sector de la hostelería, que se publicará el próximo mes de febrero.

"La partida de nuevas ayudas alcanzará hasta los 10 millones de euros. Adelantarse en materia económica es sin duda ganar. Si nos anticipamos y paliamos los efectos del virus, ganamos", ha subrayado en rueda de prensa.