La economía sufre uno de los mayores mazazos que se recuerdan a causa de la pandemia de la COVID-19. Múltiples empresas privadas —especialmente del sector turístico— temen cuál será su futuro si la pandemia no da un respiro. Ante esta tesitura, en la cabeza de aquellos que no dan con un puesto fijo y padecen la precariedad trabajo tras trabajo, revolotea una palabra que suscita dolor y alivio a partes iguales: Oposiciones. Frente a la notoria inestabilidad económica, eso de tener un trabajo para toda la vida suena bien.

La Oferta Pública de Empleo (OPE) de este año podría ser de las más amplias que se conocen, aunque todavía hay muchas dudas sobre cómo y cuándo se celebrarán las pruebas. LaSexta.com ha contactado con el Ministerio de Política Territorial y Función Pública para saber el estado de las oposiciones: "Hasta que cada ministerio no haga sus aportaciones" no se sabrá cuál será la oferta exacta de plazas, aseguran.

"Cuando se empezaron a publicar las OPE, cada semana se especulaba con los puestos. Se hablaba de 20.000-30.000 plazas, pero hasta que no se celebre el Consejo de Ministros, porque cada ministerio tiene que decidir, no se sabrá nada", indican desde el organismo público.

Aun así, el ministerio da la nota positiva y explica que probablemente "serán amplias las vacantes". El motivo principal es la elevada edad de muchos trabajadores públicos: "La edad media de los funcionarios está en 52 años, por tanto, hay muchísimas previsiones de jubilación", explican desde el departamento de prensa.

"Todo está condicionado [por la COVID-19] y hay una parálisis en los procedimientos administrativos", recalcan, y advierten de que la fecha límite establecida para publicar el total de ofertas públicas de empleo (a las puertas del año 2022) es orientativa: "Lo que se ha aprobado hasta ahora son los proyectos de estabilización pendientes por la parálisis administrativa. De este modo, en lugar de acabar este año el plazo, acaba el año que viene, pero no es más que una fecha estimada", concluyen.

2019: el año con más plazas públicas de la década

El año pasado el infranqueable mundo de las oposiciones parecía haber reducido su coraza: la OPE de 2019 ha sido la mayor en más de una década. Como el propio Gobierno anunciaba en marzo de 2019, se ofertaron 33.793 plazas de empleo público, de las cuales 5.254 fueron de estabilización (plazas ocupadas por interinos).

Hace apenas un año, la Administración General del Estado (AGE) realizó múltiples oposiciones para el profesorado, la Administración de Justicia o la Unión Europea. En 2020, en cambio, esta misma entidad solo ha publicado un par de ofertas para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en concreto, para la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Ahora falta saber qué ocurrirá con el resto de plazas de este año, puesto que, como en prácticamente todo, el coronavirus se ha interpuesto en los procedimientos administrativos. Entre tanto, el Gobierno ha ampliado el plazo de su OPE hasta el 31 diciembre de 2021, y el número total de vacantes a ofertar está en el aire.

¿Oposiciones online? Las posibles medidas contra la COVID-19 en los exámenes

Hablar de oposiciones es hablar de aulas repletas, aspirantes apilados en los pasillos y un alto uso del transporte público. Un clima idóneo para generar nuevos contagios por coronavirus entre las personas que aún esperan la oportunidad para hacer su examen. Ante esto, el Gobierno ya ha optado por establecer algunos cambios: diversificar personal, reducir ratios de opositores por clase, deslocalizar las pruebas y hasta establecer evaluaciones telemáticas —en tal caso, eso sí, procurando la igualdad de condiciones y el acceso a Internet de todos los participantes—.

Un ejemplo es la guía de medidas publicada por el Ministerio de Hacienda de cara a las oposiciones para conseguir una plaza en el Instituto de Estudios Fiscales. Entre las 20 pautas dispuestas para garantizar la seguridad de los que forman parte del proceso de selección, destacan algunas como las entradas y salidas escalonadas, la disposición de mascarillas en caso de "olvido, pérdida o deterioro", o el uso de guantes entre los examinadores para recoger los exámenes.

No obstante, este es un ejemplo de las normas a las que podrían enfrentarse aquellos que hagan los exámenes de la AGE donde siempre se han hecho; es decir, en Madrid. Pero ¿y si se realizan en otros lugares? Con esta intención, el Ministerio de Política Territorial y Función Pública llegó a un acuerdo con la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) para "modernizar los procesos selectivos de la AGE deslocalizando las pruebas a los opositores", como indican en un comunicado del pasado 2 de julio.

Según la universidad, "se estudiarán alternativas a los tradicionales procesos selectivos presenciales". La estrategia del acuerdo se basa en cuatro líneas que, según las autoridades, "tendrán un impacto positivo en la economía de los opositores y sus familias". Un protocolo que permitirá a los aspirantes examinarse sin desplazamientos.

Ahora bien, ¿cabe la posibilidad de hacer estos cursos en línea? Ya en abril, el Gobierno informó de que los cursos selectivos, que tenían carácter presencial, tuvieron que someterse a "adaptaciones para poder llevarlos a cabo de forma totalmente telemática". En esta línea, el protocolo establecido entre la UNED y el Gobierno explora "la puesta en marcha de medios alternativos a los tradicionales basados en la presencia física y la centralización de exámenes y pruebas", aunque no detalla si esos nuevos medios podrían implicar el uso de un ordenador.

Este viraje en la forma de evaluar al alumnado no ha sido aceptado por el Ministerio de Hacienda, cuyas oposiciones se realizarán de manera presencial —aunque sometidas a la deslocalización—, debido a que no se ha podido "garantizar que se concurra en condiciones de igualdad", como explica el ministro Ignacio Corral a El País.

Junto con estas indicaciones, en la lista del protocolo de la UNED se puede leer un último punto: "La puesta en común de herramientas y plataformas tecnológicas necesarias" para realizar los exámenes. Los medios se están gestando. Solo falta saber cuándo y cómo se harán las pruebas.