Francesc Sánchez, exresponsable de Comunicación de la antigua Convergència y fundador del Partido Demócrata Catalán, ya ha salido de la comandancia de la Guardia Civil en Tarragona. Es uno de los ocho detenidos que han pasado la noche en el calabozo.

Dice que sale sin saber si se le acusa de algo: "Quedo en libertad, pero no sé si con cargos. En el papel no pone nada", afirma el exdirigente de CDC. Su abogada asegura que ni él ni su otro cliente, el extesorero de Convergència Andreu Viloca, han declarado ante la Guardia Civil.

"No hemos prestado declaración porque se desconocen los motivos de la detención", ha destacado la letrada Judit Gené. Ambos son hombres muy cercanos a Artur Mas, que ha querido dejar su parecer en Catalunya Radio sobre dicha operación.

El expresident de la Generalitat no tiene duda: lo de ayer es una operación contra el soberanismo. "Es un montaje y un escándalo. Porque aquí quien actúa directamente, pasando incluso del juez, es la Fiscalía", ha afirmado Mas. Tras Sánchez, han ido saliendo el resto de detenidos. Todos con el mismo relato.

No obstante, Anticorrupción les acusa de cosas muy concretas. En una nota de prensa, explicaba el funcionamiento de la trama. Una administración gobernada por CDC va a licitar un contrato público. Ahí aparece la figura central de la trama, según la Fiscalía: Andreu Viloca, tesorero del partido, y también de las fundaciones vinculadas al mismo: CatDem y Forum Barcelona.

Viloca sería el encargado, según la Fiscalía, de pactar con las constructoras las mordidas de entre el 3% y el 7% antes de sacar el contrato a concurso. Las empresas supuestamente pagaban el soborno disfrazándolo de donación a las fundaciones a cambio de la adjudicación. Luego, el dinero era desviado a Convergencia a través de un sistema de facturas falsas.

Andreu Viloca, según la fiscalía, llevaba un control exhaustivo de todas las adjudicaciones.