Numerosos familiares de víctimas fusiladas en el franquismo se han reunido en el Cementerio de la Almudena, en Madrid. Al grito de '¡Viva la República!', han exigido al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que restituya las placas que retiró con los nombres de 2.937 ejecutados.

"El nuevo Ayuntamiento de Madrid lo ha quitado los nombres, ha roto las placas. No lo consentimos", ha expresado con indignación Julián Rebollo, miembro de la Plataforma contra la impunidad del franquismo. Martínez-Almeida ha sustituido dichas placas por la frase 'Paz, piedad y perdón'. Los familiares consideran que equipara a asesinos con asesinados y, por ello, han pedido su dimisión.

"Lo han quitado y lo han dejado vacío, invisible", ha lamentado Tomás Montero, hijo de un fusilado por el régimen fascista durante la dictadura. Una lucha por la dignificación de la memoria que también se ha reivindicado en Sevilla donde se ha realizado un acto simbólico en el Cementerio de San Fernando para que se abra la fosa común de Pico Reja.

Allí podrían estar enterrados 1.103 represaliados. "No vamos a parar, estamos invirtiendo en memoria histórica", ha asegurado la vicepresidenta de la diputación de Sevilla, Isabel Jiménez; unas palabras que incrementan la esperanza de quienes sufrieron, de una forma u otra, la represión del franquismo. "Mi madre se preguntaba por qué habían matado a su padre. Algún día se tiene que saber la verdad, y creo que estamos más cerca de conocerla". Son palabras de la nieta de otra víctima fusilada.

No es la única en reclamar que se ponga luz sobre la historia reciente de España. También en Sevilla lo ha exigido Estanislao Naranjo, nieto del ideólogo fusilado Blas Infante: "Esperemos, por lo pronto, que, como deseaba mi abuela o mi tía Luisa, que mi abuelo pueda descansar en paz junto a sus familiares". El proyecto se realizará en varias fases. La primera de exhumación e identificación, y la última para elegir el descanso final de los cuerpos según el deseo de las familias.

Miles de fosas aún sin exhumar

En los últimos 20 años, España ha exhumado los restos de poco más de 9.000 víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Actualmente, según cifras que manejan las asociaciones de memoria histórica, en territorio español hay aún más de 2.500 las fosas que guardan en su interior los restos de unas 130.000 víctimas de la contienda y la posterior represión.

El arqueólogo forense Francisco Echeverría instó al Gobierno de Mariano Rajoy a través de un informe a formalizar un plan urgente para recuperar hasta 25.000 cuerpos en los próximos cinco años, pues cada día que pasa se vuelve más difícil recuperar al mayor número de víctimas enterradas a lo largo de España en cunetas, montes y descampados; bajo carreteras ensanchadas o zonas urbanizadas con el tiempo.