Las protestas por el ingreso en prisión de Pablo Hasél se han saldado con casi una veintena de manifestantes detenidos y numerosos heridos. Además, en varias ciudades catalanas se han registrado destrozos importantes en el centro de la ciudad.

En el caso de Lleida, las cámaras de laSexta llegaron a captar como varios de los allí presentes tiraron a un policía de la moto en la que circulaba y procedieron a quemarla. Aunque este no fue el único vehículo policial que quemaron.

Durante las protestas también se produjeron otros actos vandálicos, como la quema de contenedores, el lanzamiento de sillas y mesas de los locales de la zona y la rotura de adoquines para lanzarlos en los momentos de más tensión de las manifestaciones.

En concreto, en Girona, al menos un grupo de personas con actitud violenta ha quemado varios contenedores y lanzado piedras y material pirotécnico contra la Policía en la zona de la Subdelegación del Gobierno. También ha ardido una entidad bancaria y han sido arrancadas varias señales de tráfico.

En la localidad barcelonesa de Vic han asaltado la comisaría de los Mossos, según ha confirmado la policía catalana, que ha indicado que los intrusos han destrozado las cámaras de seguridad del edificio. Aunque se desconoce el número de manifestantes que ha entrado, fueron desalojados, sin heridos, según el cuerpo policial.

En total 25 agentes policiales resultaron heridos, según la Conselleria de Interior, mientras que el Servicio de Emergencias Médicas de la Generalitat ha informado de más de una treintena asistencias y traslados en Barcelona, Lleida, Reus, Girona y Vic, aunque todos los heridos son leves.