Ignacio González y Edmundo Rodríguez Sobrino tenían información directa de lo que iba ocurriendo con el procedimiento que ha acabado con sus detenciones en la 'Operación Lezo'.

Según ha podido saber laSexta, los pinchazos revelan cómo iban conociendo el minuto a minuto de su denuncia. Una de las grabaciones es entre el abogado Ignasi Maestre y Edmundo Rodríguez Sobrino, y en ella se escucha cómo le informan de que el fiscal general no ve delito en la denuncia.

Además, estas filtraciones que también permitieron a Rodríguez Sobrino saber que tenía micrófonos ocultos en su despacho y tras el chivatazo, contrató los servicios de una empresa de detectives para localizarlos.

Ese mismo movimiento lo hizo también Ignacio González, quien ordenó un barrido en su despacho. Sin embargo, cuando localizó los dispositivos, decidió no retirarlos y cambió los hábitos, manteniendo conversaciones intrascendentes para la investigación.

Chivatazos que no solo pusieron en alerta a ahora encarcelados, sino que les permitieron destruir pruebas desde medio año antes de su detención, según fuentes de la investigación.