Muchos de los trabajadores que han sufrido un Expediente de Regulación de Empleo (ERTE) a consecuencia de la crisis del COVID-19 todavía no han cobrado.

En España actualmente hay 3,3 millones de trabajadores en ERTE, y el 90% son por fuerza mayor. Según el ministerio de Trabajo hay 300.000 empleados que aún no han recibido la prestación, y según Comisiones la mitad no lo ha cobrado por incidencias en la tramitación.

El Ministerio de Trabajo ha anunciado que los que todavía no hayan cobrado podrán hacerlo en los próximos días. Pero mientras, los afectados llevan desde el mes de marzo estirando sus ahorros.

¿Por qué algunos sí y otros no?

El retraso que sufren algunos trabajadores a la hora de cobrar la prestación, según los expertos, se está produciendo por el volumen de trabajo que tiene el Servicio Público de Empleo (SEPE) y por errores técnicos y de tramitación con la documentación.

Cuando se anuncia un ERTE por fuerza mayor, el empresario envía la documentación a la autoridad laboral, que decide si es o no es por fuerza mayor. Si lo es, el empresario remitirá la petición al SEPE, para que reconozca al trabajador la prestación, y aquí, en el SEPE, es donde se encuentra el origen de los retrasos.

O bien por problemas técnicos, o porque la compañía envió con retraso los papeles, o por errores en la tramitación como con el NIF o los datos bancarios.

Una vez reconocida la prestación, recuerdan desde Trabajo, ya está en manos de los bancos decidir cuándo pagan.