Cataluña ha amanecido este viernes con todos sus bares y restaurantes cerrados. Una drástica medida para frenar el coronavirus que tiene en pie de guerra al sector hostelero.

En Barcelona, empresarios y trabajadores han protestado en la plaza Sant Jaume contra el cierre de 15 días decretado por el Govern, cuyo impacto, según PIMEC, podría suponer pérdidas de hasta 780 millones y afectar a los puestos de trabajo de 210.000 personas.

Allí se han vivido momentos de tensión, cuando algunos manifestantes han lanzado huevos, platos de café e incluso botellas contra el edificio de la Generalitat, custodiado por antidisturbios de los Mossos d'Esquadra, que han intentado rebajar la tensión.

Posteriormente se han calmado los ánimos, aunque los hosteleros han seguido protestando en la plaza, situada entre la sede del Govern y la del Ayuntamiento, con caceroladas y pancartas, en las que aseguran no ser ellos los responsables de la situación sanitaria en Cataluña. Además, denuncian que solo ofrecer comida para llevar no es suficiente para mantener sus negocios abiertos.

"La última puntilla de la hostelería"

Manuel es uno de los trabajadores que protestaba este viernes en la plaza Sant Jaume. Asegura que este cierre supone "la ruina, otra vez". "No cobrar durante 15 días, pagar gastos, luego cobrar del ERTE cuando dios quiera", lamenta este empleado.

"El problema no es el sector, porque si fuera el sector, hubiéramos dado franjas altas ya al principio de estar abiertos", argumenta. "Nos han criminalizado al sector otra vez, ahora que estábamos empezando a volver a trabajar, a llenar un poquito al local, otra vez a la ruina", asevera.

"No hay derecho, acaban con nosotros, nos está matando, ya es la última puntilla de la hostelería", sentencia. "Peligra mi trabajo, el mío, el de mis compañeros, la vida de muchas personas. Es lo que queremos, trabajar", explica, por su parte, una de las camareras presentes en la protesta.

Pero la medida no solo afecta a dueños de establecimientos y a sus empleados, sino también a proveedores y otros sectores, según apuntan los manifestantes. "La hostelería no es solo el bar, el restaurante. Es el turista, el hotelero, el proveedor. Hay mucha gente implicada detrás y muchos puestos de trabajo", señala uno de ellos.