El Ayuntamiento de Barcelona ha retirado temporalmente el lazo amarillo a favor de la libertad de los políticos presos al final de la manifestación celebrada en la capital catalana por la unidad de España y contra el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

La protesta, convocada por diferentes entidades contrarias a la independencia, ha concluido en la plaza Sant Jaume de Barcelona, donde se han producido momentos de tensión entre agentes de la Guardia Urbana y algunos manifestantes que exigían la retirada del lazo de la fachada del edificio consistorial.

El escaso centenar de manifestantes que aún quedaba en la plaza de Sant Jaume se ha abalanzado hacia la entrada del Ayuntamiento, desmontando algunas de las vallas del perímetro de seguridad, de forma que los agentes han optado por cerrar la puerta del edificio y alguno de ellos ha subido al balcón para descolgar el símbolo que muestra la solidaridad independentista.

Además de este incidente, un agente de la Guardia Urbana de Barcelona fue agredido por los manifestantes, según ha informado en su cuenta de Twitter el primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello.

Pisarello ha recordado que la colocación del lazo amarillo en la fachada del consistorio barcelonés se decidió por mayoría cualificada en una reunión de la junta de portavoces, y ha anunciado que se abrirá una investigación sobre los hechos ocurridos este domingo.

Los grupos del PDeCAT y ERC en el ayuntamiento de Barcelona han pedido la convocatoria de una junta de portavoces a raíz de estos incidentes, informan ambos partidos a través de las redes sociales.

También vía Twitter, la CUP ha calificado de "muy grave" lo sucedido, y se pregunta bajo qué criterios la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como "responsable de seguridad", ha dejado "campar impunemente una manifestación con grupos fascistas y nazis".