Sus ojos de niño vieron hace 20 años una España volcada con Miguel Ángel Blanco. Todo un país en la calle para pedir la libertad del joven concejal de Ermua. Dos décadas después, algunos de esos niños rondan los 30, casi como tenía Miguel Ángel. Se dedican a la política y hacen memoria de cómo lo vivieron. "Recuerdo las manifestaciones masivas vividas por televisión, recuerdo de hablarlo con mis amigos cuando jugábamos al baloncesto, que era algo dramático y que nos preocupó con 9 años", explican.

El secuestro y asesinato a manos de ETA estuvo marcado por la unidad de todos y la angustia compartida. "Recuerdo sobre todo la sensación de tristeza. Recuerdo estar sentada en casa y ver durante días la imágenes de los equipos de búsqueda por el monte", explica Melisa Rodríguez, de Ciudadanos.

La cuenta atrás acabó mal. Dieron las 4, la hora señalada, y se hizo el silencio, roto por un aplauso. Imágenes en la memoria como cuando el padre de Miguel Ángel Blanco ya sabía el desenlace. Las manos de los terroristas, una vez más, manchadas de sangre. Un asesinato que caló en toda una sociedad. "Al final llegó la triste noticia. Que habían encontrado a Miguel Ángel Blanco y recuerdo la ambulancia y las miles y miles de personas que salieron a la calle con las manos pintadas de blanco", recuerda Pedro Casares, del PSOE.

Unidos en el dolor, también la Artzantza. Sentimientos de dolor que 20 años después sigue en la memoria.