El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, encargado del caso Kitchen, ha citado a declarar a los dos notarios a los que acudió el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez para entregar los mensajes que supuestamente escribió el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Dichos mensajes dan a entender que el exministro conocía la operación Kitchen.

El magistrado atiende a la petición del fiscal de Anticorrupción de citar a ambos notarios como consecuencia del careo entre el exministro del Interior y de quien fuera su número dos en ese departamento sobre su implicación en el espionaje a Bárcenas para obtener información comprometedora para dirigentes del PP.

En el auto al que ha accedido laSexta, el juez argumenta que "una mejor averiguación de los hechos aconseja conocer la versión de los dos notarios autorizantes". Aunque los dos notarios están llamados a declarar en calidad de testigos, al notario que protocolizó los mensajes en Mahón Alberto Vela, el juez le amplía la condición a investigado por un delito de violación de secretos para que pueda acudir con abogado a la declaración.

García-Castellón también ha vuelto a citar como investigados a dos de los principales imputados en la causa: el comisario Enrique García Castaño y al exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional Eugenio Pino Sánchez para preguntarles por "el origen" de los mensajes que "Fernández Díaz afirmaba que pudieran haber sido reenviados por parte de operativos".

El juez quiere saber si los mensajes en los que se hablaba de Sergio Ríos, chófer de Bárcenas y confidente policial, o del conocimiento de los "cecilios" de la operación Kitchen pudieron ser enviados por García Castaño y Pino y reenviados por Fernández Díaz a Martínez. El exministro asegura que él no escribió esos mensajes porque tienen el lenguaje propio de "un operativo".

Fernández Díaz sostiene que los mensajes que su entonces subordinado registró ante notario pueden haber sido manipulados, algo que niega tajantemente Martínez, quien durante el careo aseguró: "No soy 'hacker' ni falsificador". Los llevó a la notaría -añadió- no para "incriminar" a nadie, sino para protegerse, porque se le había puesto "bajo una sombra absoluta de sospecha" de haber montado un operativo, cuando él solo preguntó lo que le había pedido el ministro.