Juan Carlos I no regresará a España en Navidad. Es la decisión que ha tomado el rey emérito, según fuentes de su entorno a la Agencia EFE.

El motivo, según adelanta Espejo Publico, sería "la triste situación de la pandemia en España" y el hecho de que es "persona de alto riesgo" para el virus. Así lo explicaría el propio rey emérito en un mensaje publicado este jueves por el programa: "He decidido no viajar en estas fechas navideñas por la triste situación de la pandemia en España y en el mundo y por ser persona de alto riesgo. Con la esperanza de que todo mejore".

La decisión de permanecer en Abu Dabi durante las fiestas navideñas también ha sido recogida por la Cadena COPE, en palabras del periodista Carlos Herrera.

Una información que se ha conocido al tiempo que Casa Real ha desmentido que Juan Carlos I esté ingresado en una clínica de Emiratos Árabes Unidos, después de que el diario Ara haya publicado que fue hospitalizado la semana pasada por COVID-19.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha insistido en diferenciar las actividades del rey emérito de la Casa Real: "Una cosa son las actividades del rey emérito y otra cosa es la monarquía como institución, perfectamente representada por el actual rey".

En este sentido, ha reiterado tras el anuncio que la posición del Gobierno es "clarísima": "Apoyo a la Constitución y a la monarquía parlamentaria". "El rey emérito tendrá que estar a disposición de la justicia, porque nadie está por encima de la ley, y por tanto si le llamaran a declarar tendría que venir. Creo que el comportamiento de Juan Carlos I es absolutamente rechazable, pero no pueden en ningún caso cuestionar a la monarquía como institución. Un país serio no puede estar continuamente cuestionando sus instituciones", ha zanjado.

Cuatro meses de estancia en Abu Dabi

El rey emérito se encuentra en Abu Dabi desde el pasado mes de agosto, cuando se publicó una fotografía en la que se le podía ver bajando en un avión en la capital de Emiratos Árabes. Desde entonces, reside como huésped del jeque Mohamed Bin Zayed, a la espera de que el fiscal Juan Ignacio Campos, que dirige las tres investigaciones abiertas por el Ministerio Público sobre sus actividades financieras, archive las investigaciones o presente una querella.

En estos cuatro meses, el emérito ha continuado acumulando investigaciones en España por supuestas actividades ilícitas. El primero de ellos salió al a luz el pasado 7 de noviembre, cuando laSexta avanzó en exclusiva la existencia de una cuenta activa de Juan Carlos I en el paraíso fiscal de la isla de Jersey. Fuentes jurídicas confirmaron a este medio que el Sepblac estaba al corriente de la existencia de esta cuenta y del dinero que había en ella. Por este motivo, la Fiscalía decidió abrir una nueva vía de investigación a Juan Carlos I por presuntos delitos fiscales y blanqueo de capitales.

El último escándalo salió a la luz el pasado mes de noviembre, cuando la Fiscalía notificó a Juan Carlos I la apertura de diligencias por los gastos de varias tarjetas de crédito que usaban el rey Juan Carlos, la reina Sofía y también algunos de sus nietos.

Tarjetas aparentemente opacas, que se abonaban desde una cuenta en la que ni el rey emérito ni su familia aparecen como titulares. El mexicano Allen Sanginés-Krause, con nacionalidad británica, giraba los fondos a una cuenta bancaria administrada por un colaborador de la Casa del Rey, el coronel del Ejército del Aire Nicolás Murga. Las tarjetas estaban a su nombre, aunque las empleaba el rey emérito y así sus gastos quedaban ocultos de cara a la Agencia Tributaria.

El propio Juan Carlos I abonó 678.393,72 euros a Hacienda el pasado 9 de diciembre para regularizar su situación fiscal por las tarjetas opacas que utilizó entre 2016 y 2018, periodo en el que ya no era inviolable. Sin embargo, la Fiscalía ha apuntado que valorará el alcance de la regularización fiscal, "su espontaneidad, veracidad y completitud", en el marco de una investigación más amplia que se continuará llevando a cabo por la Fiscalía del Tribunal Supremo.

La justicia española ya había abierto investigaciones al emérito con anterioridad. De hecho, su situación comenzó a complicarse en España cuando, en marzo de este mismo año, se conoció que la Fiscalía de Ginebra, en Suiza, ya investigaba las donaciones millonarias presuntamente vinculadas al rey emérito y su amiga Corinna Larsen ante la posibilidad de que incurrieran en un delito de blanqueo.

En el mes de julio la fiscalía del Tribunal Supremo abrió una investigación por por presuntos delitos fiscales y de blanqueo de capitales en la adjudicación de la obra del AVE a la Meca, producida en 2014, cuando el emérito aún gozaba de inviolabilidad.

La investigación judicial salió de Anticorrupción el pasado junio en dirección a la Fiscalía del Tribunal Supremo. Allí se investigan los 65 millones de euros que recibió Juan Carlos de Borbón de Arabia Saudí en 2008 y que, en 2012, transfirió a su entonces amante, Corinna Larsen.