La salida de España de Juan Carlos I se decidió en un acuerdo privado entre padre e hijo. El objetivo de Felipe VI habría sido que su padre tomara su decisión de forma voluntaria. Y así consta en la carta que escribió don Juan Carlos a su hijo.

Fue una decisión tomada tras varias semanas, fruto de conversaciones en las que se barajaron varias opciones para minimizar el daño a la monarquía. Sobre la mesa se barajaron varias opciones: Una de ellas, que el rey emérito abandonara el Palacio de la Zarzuela, la casa en la que llevaba viviendo 58 años.

Otra posibilidad, según apuntan varios medios, era que le retiraran el título de rey, extremo innegociable para don Juan Carlos que desea conservarlo de forma vitalicia. Por su parte, el Gobierno ya ha asegurado que no tiene intención de revisar el real decreto en junio de 2014 por el que se le concedió el título.

Una tercera opción pasaba por la regularización fiscal, pero la cantidad a pagar estaría fuera de las posibilidades de don Juan Carlos, según el periódico ABC.

La renuncia a la inviolabilidad, jurídicamente inviable

También se plantearon la exclusión del rey emérito de la familia real y renunciar a su inviolabilidad, pero finalmente se descartaron porque eran jurídicamente inviable.

El gobierno habría estado al corriente de estas conversaciones. En un diálogo a tres bandas con representantes de la Casa del Rey, don Juan Carlos y Presidencia del Gobierno. Pero no fue hasta el encuentro directo de padre e hijo cuando se resolvió el asunto.