El Tribunal Supremo ha condenado a Josep Rull, exconseller de Territorio de la Generalitat, a 10 años y seis meses de prisión por un delito de sedición en la sentencia del juicio del procés por la organización del referéndum ilegal del 1-O y la DUI de 2017 en Cataluña.

Josep Rull, el que fuera conseller de Territorio en el Govern de Carles Puigdemont, ha sido condenado a 10 años y seis meses de prisión por un delito de sedición y otros tantos de inhabilitación absoluta, con privación definitiva de todos los honores, empleos y cargos públicos que tenga el penado, aunque sean electivos, e incapacidad para obtener los mismos o cualesquiera otros honores, cargos o empleos públicos y la de ser elegido para cargo público durante el tiempo de su condena.

El Tribunal Supremo le condena por su participación en la celebración del referéndum ilegal del 1-O en Cataluña y la posterior declaración unilateral de independencia. Rull es uno de los 12 líderes independentistas que ocuparon el banquillo de la sala del Supremo durante la macrocausa del procés. Se enfrentaba a las acusaciones de rebelión, sedición, malversación y organización criminal en función de la parte que ejerciera la acusación.

Se descarta en su caso el delito de malversación y es condenado por un delito de sedición. Su pena es igual a la de Joaquim Forn y un año menor que la de Carme Forcadell, ambos condenados por los mismos motivos.

Los criterios de la Fiscalía y la Abogacía

La Fiscalía pedía 16 años de prisión para él por un delito de rebelión, mientras que la Abogacía del Estado solicitaba 11,5 años por los delitos de sedición y malversación. A su vez, Vox, que ejercía la acusación popular, reclamaba para el exconseller 74 años de cárcel por los delitos de rebelión, malversación y organización criminal.

En su declaración ante el Supremo, Rull arremetió contra "la falta de legitimidad moral" del tribunal y defendió su papel y la del resto de líderes soberanistas en las fechas claves del procés de Cataluña. El exconseller apeló al deseo independentista de parte de la población catalana para justificar la actuación de los procesados por la causa del procés.

"Esta inmensa ola de libertad y esperanza es imparable, porque la esperanza es más poderosa que el miedo, porque después de nosotros siempre vendrán más. No existen suficientes cárceles para encerrar el anhelo de libertad de un pueblo", argumentó Rull en su turno de última palabra ante los magistrados del Supremo.

El exconseller también acudió al juicio desde la prisión de Soto del Real, a la que fue trasladado desde el penal de Lledoners, en Barcelona, para su asistencia a la vista en el Supremo. Fue en la cárcel barcelonesa en la que realizó una huelga de hambre durante el mes de diciembre de 2018 para denunciar su situación como preso.