Una interminable fila de personas da la vuelta a la manzana en la que se encuentra la asociación Remar, en el barrio madrileño de Carabanchel. Es una de las muchas colas para la recogida de alimentos y productos de primera necesidad que se extienden por toda España a raíz de la crisis del coronavirus, que está abocando a muchas familias a una situación crítica.

En la cola frente a la asociación Remar hay más de medio centenar de personas. Una imagen que refleja la situación de muchas familias en estos momentos. "Anteriormente atendíamos a 200 personas diariamente y tras el estado de alerta estamos atendiendo a 700", explica Vania Peñaranda, voluntaria de la asociación.

Allí, esperan su turno para recoger una bolsa de comida para ellos, para sus hijos y también productos de primera necesidad, como pañales para bebés y productos de higiene. En la asociación están tan desbordados que incluso les están ayudando desde un centro de salud con la recogida de productos.

Pero la necesidad se ha multiplicado también en otros lugares, como el Servicio Jesuita a Migrantes, un centro de Valencia donde también se asiste a las familias que lo necesitan. "Hemos pasado de seis familias al principio a ahora, que estamos repartiendo a 25 o 30 familias al día", explica su director, José María Segura.

"La realidad nos llamó a la puerta, empezaron alumnas y alumnos a decirnos 'no tenemos con qué comer, no podemos salir de casa porque estamos en situación irregular'", explica. "Entonces nos movilizamos para hacerles llegar tickets de alguna entidad que les permitiera comprar y eso era más dignificante", agrega. Durante la pandemia, repartos de productos como este están ayudando a mucha más gente de la habitual.