El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha asegurado que la segunda ola de la pandemia de coronavirus es "claramente" distinta a la primera porque es "de menor intensidad" y su velocidad de crecimiento "es más lenta".

Así, ha señalado que las cifras aunque lo parezcan tampoco son similares a las que se registraban durante el estado de alarma. Esto se debe a algo en lo que Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitaria, ha incidido sucesivamente durante la desescalada: la capacidad de detección ha mejorado "sustancialmente". Más concretamente, Illa ha indicado que si en la primera ola se detectaban uno de cada diez casos, ahora la cifra es de seis o siete de cada diez.

La situación también ha cambiado cualitativamente, según el ministro, porque gracias a la búsqueda activa la mediana de edad es de 35 años, cuatro de cada diez son asintomáticos y la letalidad es inferior al 1 %, en comparación al 12 % que se registró en la primera ola.

Pero el número de contagios y fallecimientos actuales de la pandemia en nuestro país no son buenos, en las últimas 24 horas Sanidad ha notificado 130 muertes (468 en la última semana) y 4.143 nuevos casos de COVID-19.

Por eso, Illa ha advertido durante su comparecencia en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados que "debemos estar preparados para cualquier escenario" ya que la situación epidemiológica es dinámica y cambiante, y ha hecho un llamamiento a no bajar la guardia ante un virus "muy peligroso".

Madrid y Cataluña aplican restricciones

La Comunidad de Madrid sigue siendo una de las más afectadas por el aumento de casos de coronavirus, y uno de los territorios por los que el ministro de Sanidad ha mostrado más preocupación.

Para frenar la transmisión, el Gobierno regional ha impuesto restricciones a la movilidad de los vecinos de 37 áreas sanitarias y estudia extenderlo a otras. Además, el aforo se ha reducido al 50%, los bares de las zonas afectadas no pueden servir en barra y deben cerrar a las 22:00 horas.

También se han limitado las reuniones de amigos y familiares a un máximo de seis personas, una decisión que también ha adoptado Cataluña. No así la de cerrar parques infantiles como sí ocurre en las zonas restringidas de Madrid.