Pablo Iglesias se ha mostrado muy contundente tras el incidente que vivió en Coslada con un grupo de neonazis. El candidato a la Comunidad de Madrid se enfrentó a ellos después de que irrumpieran en un acto de su formación, algo que considera deberían hacer todos los dirigentes.

"Lo que hice es lo que cualquier dirigente demócrata tiene que hacer. Un dirigente político tiene la obligación de plantarles cara, y eso debería ser lo normal", así lo ha manifestado en una entrevista en 'Cadena Ser'. En este sentido, asegura que "hay partidos que los blanquean, algo que no se entiende en la derecha europea".

Si bien, cree que lo que realmente tiene "mérito es lo que hicieron los vecinos, que demostraron mucho valor". Y es que un grupo de personas se acercó a los neonazis que realizaban el saludo fascista para echarlos del lugar.

El que fuera vicepresidente del Gobierno también ha insistido en que "son matones que dan palizas a los trabajadores de otros países, a los jóvenes y a todos los que no piensan como ellos". Asimismo, ha destacado que el hecho de que se "permita hacer saludos fascistas en la calle es grave".

"Si Vox nos manda a sus cachorros para amedrentar a la gente, los madrileños sabrán decirles que la democracia costó mucho como para que vengan a arrebatarla unos canallas. En España no hay sitio para esta gente", ha sentenciado al respecto.

Respecto a su paso por la Vicepresidencia de Derechos Sociales, ha reconocido que ha sido "un año muy duro por muchas razones, también en lo personal". En este sentido, ha apuntado que "la ultraderecha ha normalizado la amenaza y el acoso", algo que su familia y él han "vivido", haciendo referencia a los episodios que ha sufrido en su propia casa.