El camarero secuestrado durante cuatro días en Marbella fue golpeado, herido con una navaja y le experimentó las simulaciones de su ejecución, en las que tiroteaban a globos a su alrededor.

Así fue el calvario del joven a quien acusaban de haberse llevado parte de la recaudación de las fiestas ilegales en las que trabajaba en la Costa del Sol. El hombre consiguió escapar al cuarto día de su retención después de deshacerse de las bridas con las que lo retenían y reventar con un coche la puerta del garaje donde se encontraba.

Hasta que eso sucedió, el Manoplas -uno de sus secuestradores- decidió dejar su sello en la cabeza del joven con una navaja y le marcó la M de su inicial. ¿El objetivo? Que no se le olvidara a quién había robado.

La Guardia Civil cuenta con imágenes de las cercanías de un cajero donde se ve claramente a los -ahora- tres detenidos llevando a su rehén a retirar dinero. El joven se había puesto en contacto previamente con sus familiares para conseguir la cantidad de 3.000 euros, aunque sus captores le requerían 10.000.

Según ha detallado la Guardia Civil, en esos cuatros días el joven fue trasladado a otras fiestas ilegales de la costa del Sol donde fue exhibido como un trofeo y donde fingieron su ejecución.

Tras un descuido, el camarero pudo huir y conducir desde Marbella hasta el cuartel de la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), donde denunció lo sucedido.

A los detenidos se les acusa tanto del secuestro como de tráfico de drogas, ya que aprovechan estas fiestas para distribuir sustancias como cocaína rosa y globos rellenos de oxido nitroso.