El Gobierno ha negado que lo ocurrido en Ceuta en los últimos días sea una "crisis migratoria" y ha hablado de "asalto" a las lindes españolas, al tiempo que ha cifrado en 6.500 los migrantes que han sido "rechazados" en la frontera.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha defendido en una entrevista de TVE las "razones humanitarias" detrás del ingreso en un hospital de Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, y ha señalado que le resulta incomprensible la respuesta de Marruecos.

"No entendemos la reacción de Marruecos. No ha sido una crisis migratoria, sino literalmente un asalto", ha dicho con contundencia la 'número dos' del Ejecutivo.

Calvo sí ha señalado que la situación está volviendo "al punto de partida" y que España ha de ser un país respetado en su política exterior y en relación a la soberanía del país.

En respuesta a las declaraciones de los líderes del PP, Pablo Casado y Teodoro García-Egea, Calvo ha señalado que le cuesta mucho entender que "digan una cosa y hagan la contraria en treinta minutos". Asimismo, ha tachado de "una puerilidad inaceptable" su actitud, "que no puede ser entendida en estos momentos donde necesitamos defender los intereses de nuestro país".

Marlaska abandona las "devoluciones en caliente"

Por otro lado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dejado de hablar de "devoluciones en caliente", después de las polémicas por estas actuaciones, y ha hablado de "rechazos en frontera" para referirse a los 6.500 migrantes devueltos a Marruecos. Las últimas cifras del Gobierno calculan que saltaron la valla más de 8.000 personas.

"Ha sido un ataque a las fronteras", ha dicho, muy contundente, Marlaska en la COPE. "No ha sido una crisis migratoria sino una vulneración a las fronteras. La respuesta entonces es altamente distinta", ha abundado.

En este sentido, Marlaska ha negado la "posibilidad" de nuevas "vulneraciones de la frontera" y ha insistido en que se van a proteger con más efectivos.