La Fiscalía valorará el alcance de la declaración tributaria del rey emérito en el marco de una investigación más amplia. Así lo ha decidido y comunicado tras la reunión mantenida por los fiscales responsables de la investigación.

La Fiscalía, apuntan, valorará el alcance de la regularización fiscal que ha hecho Juan Carlos I el pasado día 9 de diciembre, "su espontaneidad, veracidad y completitud, en el marco de una investigación más amplia que se continuará llevando a cabo por la Fiscalía del Tribunal Supremo.

Juan Carlos I ha pagado 678.393,72€ a Hacienda, incluyendo intereses y recargos de la deuda tributaria que tenía con Hacienda por el uso de tarjetas 'Royal black'. El ingreso se ha producido sin requerimiento previo, por lo que la Agencia Tributaria no había abierto ningún expediente al respecto.

El pasado lunes se hizo público que un equipo jurídico del rey emérito se había reunido con Hacienda para trasladarle una propuesta de regularización fiscal de los ingresos opacos que utilizó entre 2016 y 2018, años en los que ya no era inviolable, y que fueron a cargo de un empresario mexicano.

El propietario de las cuentas que pagaron hoteles, viajes y restaurantes, entre otros, es el mexicano Allen Sanginés-Krause y el emérito dispuso de ese dinero a través de un supuesto testaferro, el coronel del Ejército del Aire, Nicolás Murga Mendoza, según Anticorrupción.

Según desveló 'El Confidencial', no solo el antiguo jefe del Estado dispuso de esos fondos, sino también otros miembros de su familia. Sus dos nietos, Froilán y Victoria Federica, hicieron grandes gastos con las tarjetas opacas para pagar desplazamientos en Uber, compras en El Corte Inglés e, incluso, clases de piano. Unos fondos de los que también habrían hecho uso las infantas Cristina y Elena.

El rey emérito tiene dos causas más abiertas en la Fiscalía del Supremo: la investigación sobre el supuesto cobro de comisiones ilegales por las obras del AVE a la Meca en 2014 (todavía inviolable) y la relativa a las sociedades en paraísos fiscales.

El dinero regularizado no tiene nada que ver con las cantidades de las que disponía el exjefe del Estado en Suiza, donde recibió un regalo en 2008 del entonces rey de Arabia Saudí de 100 millones de dólares (65 millones de euros). En 2012 vació estas cuentas y donó el dinero a su amante Corinna Larsen.