Fernández Díaz reconoce que se reunió con Daniel de Alfonso en 2014: "Lo recibí hace dos años en mi despacho y lógicamente esa reunión pues no era para hablar de fútbol".

Una reunión, que según el director de la oficina antifraude catalana, propició el ministro: "Una persona de mi confianza me dijo que iba a entrevistarme con el ministro". Una reunión en la que según De Alfonso, el ministro no le presionó.

Ambos admiten que hablaron de posibles casos de corrupción, pero niegan que se tratase de una conspiración. "El ministro me sugirió hacer investigaciones sobre determinados asuntos que él podía tener conocimiento", explica De Alfonso.

"Hablar de conspiración para delinquir, es una injuria y una calumnia absolutamente intolerable", sentencia Jorge Fernández Díaz. Una injuria que para la vicepresidenta en funciones se desmonta por quién era el interlocutor del ministro: "Ahí está presente una institución que no es del Gobierno de la nación, es del Gobierno de la Generalitat".

Para saber cómo y quién grabó las conversaciones, Fernández Díaz ha pedido una investigación: "Hay reuniones en las que no se entra con teléfonos móviles porque sabemos que pueden grabar".

De Alfonso no descarta que su teléfono, que estaba en su maletín, se usase para grabar, pero considera más factible otra teoría: "La nitidez me hace pensar que es un micrófono en el despacho del ministro". Ni De Alfonso ni el ministro se plantean dimitir.