El presidente de la Xunta de Galicia y único aspirante a liderar el Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha desautorizado públicamente este viernes el pacto que el presidente en funciones de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha alcanzado con la extrema derecha de Vox para seguir al frente de la comunidad.

En un acto de partido en Valencia, Feijóo ha asegurado que "a veces es mejor perder el Gobierno que ganarlo desde el populismo". "Nunca seremos un partido populista. Ese partido populista que nace de forma inmediata al calor de la indignación, que su beneficio es conseguir el mayor descrédito institucional para crecer", ha censurado.

Las declaraciones se producen en un momento en el que el PP ha acordado por primera vez darle puestos de Gobierno a Vox, acordando dar una vicepresidencia y tres consejerías, además de la presidencia de las Cortes, a cambio de un programa que incluye una ley de "violencia intrafamiliar" y promover la "inmigración ordenada".

"Hagamos la política que sale de la cabeza y no la que sale de las tripas. Pensemos muy bien antes de decir lo que debemos decir y después hacer lo que hemos dicho", ha subrayado ante militantes del partido.

Feijóo se ha pronunciado de esta manera después de que Mañueco haya tenido dificultades para explicar su pacto con la extrema derecha, un acuerdo que ha justificado como una manera de otorgar "estabilidad" y evitar la repetición electoral de unos comicios que ya fueron adelantados tras expulsar a Ciudadanos de la Junta.

Pero el gallego ha cambiado de parecer, ya que ayer defendió el acuerdo y acusó al PSOE de haber dejado sin opciones al líder castellano-leonés, forzando a "elegir entre Vox o adelanto electoral". "Evitar un adelanto electoral en un momento de crisis internacional y nacional, creo que es perfectamente legítimo por parte de Mañueco, que es al que corresponde tomar las decisiones para garantizar la estabilidad del Gobierno de Castilla y León", apuntó.

Además, de llegar a buen puerto esta sería la primera ocasión en la que la extrema derecha llega a un Gobierno regional en Europa, una posibilidad que ya ha deplorado el presidente de los populares europeos, Donald Tusk. "Para mí ha sido una triste sorpresa. Pablo Casado era una garantía personal de mantener al Partido Popular en el centro derecha evitando este tipo de coqueteos con los radicales, con movimientos de extrema derecha como Vox", dijo Tusk este jueves en París, durante una reunión de líderes del PPE previa a la cumbre informal de jefes de Estado europeos en Versalles.

"Me sorprenden esas declaraciones", aseguró anoche Mañueco en una entrevista en TRECE. "Vuelvo a insistir que cuando se me otorgaron plenos poderes, lógicamente las manos libres son las manos libres y todos sabemos que una de las posibilidades que se podían dar era esta", ha explicado.

"Lo que sí voy a hacer es enviar al señor Tusk el acuerdo para que sepa cuál es el programa. No es un accidente, es un acto de responsabilidad", dijo.