Dicho y a partir del lunes hecho, el objetivo de Euskadi, en palabras de la consejera vasca de Salud en funciones, Nekane Murga, es "prevenir una situación en la que un elevado número de ingresos podría poner en riesgo la capacidad del sistema sanitario".

El motivo es el repunte de brotes y casos de las últimas semanas que se acerca al registrado en marzo. "Estamos ante un posible tsunami que es más visible, de forma más precoz", ha añadido Mura.

Urkullu, lehendakari en funciones, asumirá el mando único. Podrá implantar medidas adicionales y nuevas restricciones más allá de las comunicadas por el Ministerio de Sanidad.

"La regulación en determinados aspectos como el uso obligatorio de mascarillas, restricciones específicas en municipios en los que se ha identificado vías de contagio concretas", ha apuntado la consejera.

Para ello se podría recurrir a los toques de queda, o restringir el acceso a determinadas zonas más afectadas. También se activará el plan de protección civil de Euskadi para coordinar recursos entre las instituciones.

No es la primera vez que se toma esta medida excepcional. El 13 de marzo ya se hizo durante 24 horas. Poco después, Pedro Sánchez decretaba el estado de alarma.

Aunque la vigencia de estas medidas es limitada, se mantendrán el tiempo que sea necesario para atajar los efectos del coronavirus en la comunidad.

"No es agradable venir aquí en este momento a decir que damos un paso atrás, pero es imprescindible", ha afirmado Arantxa Tapia, consejera vasca de Desarrollo Económico en funciones.

¿Qué pasa con las medidas ya notificadas a nivel nacional? Se suman. El Gobierno vasco trabaja ya para aplicarlas lo antes posible.