Este martes, la Comisión de Salud Pública debatirá sobre la posibilidad de retrasar la segunda dosis de la vacunación de algunos grupos para garantizar el primer pinchazo de las personas más vulnerables. De este modo, según indican desde el Ejecutivo, podría avanzar la vacunación de los sectores prioritarios, a sabiendas de que una dosis ya genera un grado de inmunidad notorio.

laSexta ha tenido acceso a la propuesta, que básicamente propone tres opciones: la primera es mantenerlo todo como está, según el prospecto de las vacunas (el segundo pinchazo debe administrarse con "tres semanas" de diferencia con respecto al primera). La segunda es aumentar el intervalo de vacunación en aquellas personas que tengan menos de 79 años. Y, en este caso, las regiones pueden elegir entre dos opciones: por un lado, retrasar la segunda dosis a las 6 semanas; es decir, el doble de lo actual y, por otro lado, demorarlo todavía más, hasta las 8 semanas.

Y la tercera posibilidad implica ampliar el rango de población a la que se le retrasa la segunda dosis a los menores de 69 años, también con la opción de elegir el intervalo entre 6 y 8 semanas (la vacuna de AstraZeneca se mantendrá igualmente en las 12 semanas).

Estas son las opciones que votará la Comisión este martes:

1. Continuar con la separación de segundas dosis en la vacunación con las vacunas de ARNm tal como se recoge en la estrategia de vacunación actualmente (21 días para la vacuna de Pfizer y 28 días para la vacunación con Moderna).

2. Aumentar el intervalo de separación de dosis para la vacunación de las cohortes de personas menores de 79 años:

a) 6 semanas

b) 8 semanas

3. Aumentar el intervalo de separación de dosis para la vacunación de las cohortes de personas menores de 69 años:

a) 6 semanas

b) 8 semanas

¿Por qué retrasar la segunda dosis?

En su propuesta, Sanidad argumenta que, ante la situación epidemiológica actual, que "podría indicar un aumento en el número de casos", se considera "importante vacunar cuanto antes al mayor número de las personas más vulnerables".

Asimismo, el ente insiste en que en la mayoría de vacunados la primera dosis es la que más efecto genera a corto plazo. También apuntan que, "en general", las farmacéuticas solo especifican intervalos de tiempo mínimos, pero no máximos. Es decir, los resultados negativos se apreciarían al reducir el tiempo, no al aumentarlo.

No obstante, el propio documento también admite algunas inconsistencias. Sobre todo, cuando se atiende a los ensayos clínicos de las vacunas: es cierto que Pfizer y Moderna (las inyecciones cuya segunda dosis se plantea retrasar) han hecho pruebas de intervalos hasta los 42 días (las 6 semanas que apunta el documento). Pero esta se han realizado en un 7% de los participantes en el caso de Pfizer y solo un 2% en el de Moderna. Es decir, de acuerdo con estos datos, faltarían estudios para confirmar su efectividad.

Este punto ha sido el que precisamente ha llevado a la EMA a prevenir de estos cambios. Así, según la agencia, lo ideal es que no se salten los plazos: "Actualmente no hay datos clínicos sobre la eficacia de la vacuna cuando se administra más allá de los intervalos utilizados en el ensayo clínico", insiste el regulador europeo.

En cualquier caso, más allá de las recomendaciones de la EMA, ya hay precedentes de este cambio. Alemania, Dinamarca, Francia e Italia ya apuestan por un intervalo de 6 semanas para las vacunas de ARNm, mientras Finlandia amplía el lapso de tiempo hasta las 12 semanas para cualquier vacuna.

Asimismo, hay diversos estudios que avalan la eficiencia de poner una sola dosis. Estos son los casos de Israel, Canadá, Estados Unidos o el Reino Unido, donde los datos han mostrado que tras el primer pinchazo ya se alcanzaría cerca del 80% de inmunidad. Ahora, este nuevo cambio entrará a debate, y este mismo martes se decidirá el criterio: si seguir la recomendación de la EMA o apoyarse en estas nuevas evidencias.

A continuación, el documento que será debatido por la Comisión de Salud Pública, al que ha tenido acceso laSexta: